Hace algunos años llegué a vivir a la zona de la Colonia Industrial y, con el tiempo, me he convertido en un verdadero fanático del barrio. Y es que, entre sus calles —y las de sus alrededores— se esconden auténticos tesoros gastronómicos para todos los gustos. Uno de los platillos que más abundan en esta parte del norte de la Ciudad de México, desde Congreso de la Unión hasta Camarones, es la birria: esa deliciosa carne especiada, originaria del occidente mexicano, que puede conquistar hasta al paladar más exigente. Gracias a la gran competencia entre birrierías en esta zona, es difícil toparse con una que no sea una delicia.

Entre todas las opciones, una de mis favoritas es la Pozolería Jalisco. Sí, ya sé que su nombre dice “pozolería” y no birriería, pero eso es lo mejor del lugar: aquí los dos protagonistas son igual de espectaculares —el pozole blanco estilo Jalisco y la birria—, ambos preparados con ese sazón inconfundible que solo puede venir de la tierra del mariachi y el tequila.

Una de las cosas que más disfruto de Pozolería Jalisco, además de su comida, es el ambiente y el lugar. Es un lugar sencillo, cómodo y tranquilo, sin ese bullicio o calor agobiante que a veces se vive en otras birrierías. El servicio siempre ha sido rápido y atento, y eso se agradece tanto como el sazón de sus platillos. Aquí uno puede comer a gusto, sin prisas ni interrupciones.

En el menú encontrarás pozole blanco, birria en consomé, birria tatemada en tacos o quesadillas, siempre acompañadas de un rico platito de consomé para chopear. Pero si vienes con otro antojo, también puedes pedir tacos de bistec, longaniza, chistorra, chorizo argentino, pechuga o puntas de filete. ¿Algo más contundente? Entonces no lo dudes y pide una parrillada: incluye tres tipos de carne a tu elección, papa, cebolla, nopales y la opción de agregar queso fundido. Y si de plano vienes con hambre de carnívoro, puedes elegir entre distintos cortes como New York, Rib Eye, Arrachera o T-Bone. También hay pechuga asada, costilla a la parrilla, hamburguesas, ensaladas y varias entradas para compartir.

Para acompañar tu comida, puedes pedir refrescos o cervezas nacionales, pero si quieres algo especial, te recomiendo un agua fresca de piña colada o una sangría casera (nada de refrescos): vino tinto, limón y ese toque que alegra el alma. Y para cerrar con broche de oro, no dejes pasar el postre: flan napolitano, arroz con leche, duraznos con crema y, por supuesto, una buena jericalla que te hará sentir en pleno Guadalajara.

Pozolería Jalisco es uno de esos lugares que combinan tradición, sabor y precios justos en un ambiente familiar. Si vives en la zona o andas de paso por el norte de la ciudad, este es uno de esos rincones que vale la pena descubrir. Ya sea para curar la cruda, compartir con la familia o simplemente consentirte con un platillo tapatío, este lugar te hará volver una y otra vez.

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Dirección:
 Av la Fortuna #100, Tepeyac Insurgentes, Ciudad de México, CDMX
Costo por persona: de $200 a $300 pesos (puedes comer por menos de $200)
Horario: Lunes a domingo de 10:00 a 22:00 hrs.

@rodrigodelgado_84

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♬ NUEVA VIDA – Peso Pluma