Ubicada en el centro-oriente capitalino, entre las alcaldías Cuauhtémoc y Venustiano Carranza, la estación Metro La Viga, perteneciente a la Línea 8, es mucho más que un punto de tránsito. Su nombre, su símbolo —la silueta de dos pescados— y su entorno nos remiten a una rica historia lacustre que marcó el desarrollo de esta parte de la Ciudad de México desde tiempos prehispánicos hasta bien entrado el siglo XX.
La estación toma su nombre de la Calzada de la Viga, una antigua vía que sigue el trazo del que fuera uno de los canales más importantes del sistema hidráulico de la ciudad: el Canal de La Viga. Este canal era una arteria acuática clave que conectaba Xochimilco, Chalco y Texcoco con el centro de la ciudad, permitiendo el transporte de personas y mercancías a bordo de trajineras. El canal llegaba hasta el mercado de La Merced, convirtiendo la zona en un punto esencial para la economía y el abastecimiento de alimentos, especialmente productos lacustres como los pescados y mariscos.
En las orillas de este canal, hacia finales del siglo XIX, se instaló un rancho de corta vida llamado también La Viga. A pesar de su breve existencia, su nombre fue adoptado por toda la zona y se consolidó con la creación del mercado de pescados y mariscos de La Viga, uno de los más importantes en la historia reciente de la ciudad. Aunque la actividad pesquera se ha reducido tras la apertura de la Central de Abastos en Iztapalapa y la fundación de la Nueva Viga, algunos comerciantes aún se mantienen en la zona, manteniendo vivo el legado acuático.
La transformación de la ciudad y el avance de la urbanización llevaron a que, en 1903, el canal original fuera entubado y se convirtiera en la Calzada de La Viga, acompañada con el tiempo por colonias e industrias. Hoy, esta vialidad conserva el nombre y parte del espíritu de lo que fue un espacio navegable lleno de vida. Lugares cercanos como el mercado de Jamaica o el barrio de Santa Anita todavía conservan vestigios culturales de esa época de trajineras y chinampas.
Aunque no se cuenta entre las estaciones más concurridas —en 2023 registró un promedio de poco más de 6 mil usuarios diarios—, Metro La Viga sigue siendo un punto de conexión con una parte vital de la memoria histórica de la ciudad. Sus salidas hacia las colonias Asturias y Jamaica nos llevan por calles que aún guardan el eco del agua que alguna vez las cruzó.
Así, cada vez que el tren se detiene en La Viga, no solo lo hace en una estación: lo hace en una zona donde aún flota el recuerdo de un tiempo en que los canales eran los caminos y el pescado fresco llegaba desde las trajineras hasta la mesa.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.