Ubicado en el corazón del Pueblo de Iztacalco, uno de los pueblos originarios más antiguos de la Ciudad de México, el Templo y Exconvento de San Matías Apóstol es un tesoro arquitectónico, histórico y espiritual que ha resistido el paso del tiempo desde el siglo XVI. Este conjunto religioso no solo es símbolo de fe, sino también de identidad para la comunidad iztacalquense.

Un templo con más de 400 años de historia

Construido por misioneros franciscanos hacia 1550, el templo fue parte de los esfuerzos de evangelización tras la conquista. Aunque no se conoce con certeza quién fue su arquitecto, se cree que Claudio de Arciniega, quien también diseñó la Catedral Metropolitana, pudo haber colaborado en la obra. A lo largo del tiempo, el templo ha sido remodelado, especialmente en 1725 por el arquitecto José Miguel de Rivera Saravia, uno de los primeros impulsores del estilo churrigueresco en México.

El edificio fue declarado monumento histórico en 1933 y está registrado en el Catálogo de Monumentos Históricos del INAH, lo que resalta su valor patrimonial.

Arte sacro y arquitectura colonial

La iglesia conserva muchos elementos originales. Su fachada de cantera con detalles barrocos, una torre campanario y una capilla lateral dedicada a la Inmaculada Concepción del siglo XVIII, son algunos de sus mayores atractivos arquitectónicos. En su interior, destaca su nave única con bóveda de cañón y cúpula festonada.

Entre las joyas patrimoniales están su pila bautismal del siglo XVI tallada en piedra con símbolos franciscanos, una escultura de San Matías del siglo XVIII en el altar principal, y una figura de Jesús de Nazaret del siglo XVI, elaborada en pasta de caña de maíz, que se resguarda en la sacristía.

El claustro del exconvento también conserva puertas de madera labrada de los siglos XVIII y XIX, una de ellas decorada con la escena de la Anunciación.

Una leyenda que eligió al santo patrono

Una antigua tradición oral cuenta que, originalmente, el templo estaría dedicado a San Joaquín, pero una tormenta obligó a unos viajeros a refugiarse en la iglesia en construcción. Llevaban consigo una imagen de San Matías Apóstol, la cual, tras la tempestad, se volvió tan pesada que nadie pudo moverla. El fraile que los recibió interpretó esto como una señal divina de que San Matías debía ser el patrono del templo. Desde entonces, su imagen permanece ahí y el santo se convirtió en símbolo espiritual del pueblo.

El corazón del Pueblo de Iztacalco

El Templo de San Matías se encuentra en la Plaza Miguel Hidalgo, también conocida como Plaza de San Matías, rodeada por el tradicional Barrio de La Asunción. Con árboles frondosos, un kiosco central, y edificios históricos que aún conservan la atmósfera de pueblo, esta plaza es un excelente punto de partida para recorrer los siete barrios originarios de Iztacalco. Muy cerca se encuentra también el glifo prehispánico de Iztacalco y un busto de Miguel Hidalgo colocado en 1870 por el presidente Benito Juárez.