En medio del bullicio del Centro Histórico de la Ciudad de México, existe un rincón casi secreto que guarda siglos de historia, arte y leyendas. Se trata de la Capilla de la Concepción Cuepopan, conocida por los vecinos como La Conchita o, de forma más intrigante, la Capilla de los Muertos.
Un vestigio del barroco novohispano
Esta pequeña capilla, ubicada en la Plaza de la Concepción, al noroeste del centro de la ciudad, es uno de los últimos ejemplos que sobreviven en la zona de templos aislados y de planta central. Su diseño hexagonal, con cúpula de ladrillo rojo aparente y linternilla, representa la elegancia y sobriedad del barroco del siglo XVIII.
Su fachada es una joya por sí sola: en la parte baja destaca un arco de medio punto decorado con elementos vegetales y flanqueado por pilastras estriadas. En el centro se encuentra un relieve de San Francisco de Asís, y justo encima, un nicho con una imagen de Jesús cargando la cruz, coronado con un frontón roto y el monograma de María. Cada detalle parece estar colocado con la intención de sorprender y emocionar.
Un lugar lleno de historia… y de misterio
La capilla fue construida hacia la mitad del siglo XVIII como parte del gran conjunto conventual de la Inmaculada Concepción, que se encontraba justo al sur. Aunque originalmente estuvo dedicada a Santa Lucía de Siracusa, pronto su destino cambió.
Hacia finales de ese mismo siglo, fue cerrada y abandonada, hasta que en el siglo XIX fue reutilizada de manera poco común: se convirtió en depósito de cadáveres para personas que no podían pagar un entierro. Este hecho dio origen a su apodo popular: la capilla de los muertos, un nombre que, más allá del morbo, refleja la realidad social de la época.
De biblioteca a monumento
En 1927, la vieja capilla tuvo un nuevo respiro cuando fue adaptada como biblioteca pública por la Secretaría de Educación Pública. Cuatro años más tarde, en 1931, fue declarada monumento histórico, lo que ayudó a conservar su valor arquitectónico y cultural.
En 2016 fue restaurada, y desde entonces ha sido escenario de proyecciones digitales y eventos culturales que han devuelto vida a este recinto tan particular.
Cuepopan, el barrio guerrero
La capilla se ubica en lo que alguna vez fue el barrio de Cuepopan-Tlaquechiuhca, una de las cuatro grandes divisiones de Tenochtitlán. Este lugar fue campo de batalla en múltiples ocasiones, ya fuera contra los tepanecas de Azcapotzalco o en los conflictos con los vecinos de Tlatelolco. Aunque con el paso del tiempo el paisaje cambió radicalmente, el nombre y la memoria del barrio aún resuenan en esta pequeña plaza.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.