Del 18 de julio al 29 de agosto, el escenario íntimo del Foro Shakespeare se llena de memoria, fuerza femenina y denuncia con Jazmines en el Lídice, una conmovedora obra escrita por Karin Valecillos y dirigida por Giovanny García. Este montaje no es una simple representación teatral: es un grito colectivo de las madres venezolanas que han perdido a sus hijos a manos de la violencia, y que aún así siguen de pie.

Inspirada en testimonios reales de 54 mujeres del barrio El Lídice, en Caracas, esta obra transporta al espectador al interior de la casa de Meche, un espacio humilde donde florecen jazmines —símbolo de vida en medio de la tragedia. Allí, Meche, su hija Dayana y un grupo de mujeres enfrentan juntas el duelo y la injusticia, mientras tratan de sostener la esperanza ante la liberación del asesino del hijo de Meche.

Interpretada por Sheila Monterola, Eulalia Siso, Samantha Castillo, Mónica Quintero, Vera Linares y Andreina Mesa, la obra logra conmover y confrontar a través de actuaciones profundas y una puesta en escena sincera. La producción está a cargo de Tumbarrancho Teatro y Jenny Navarro, en coproducción con Deux Ex Machina.

La función se presenta todos los viernes a las 20:00 horas en el Espacio Urgente 2 del Foro Shakespeare, ubicado en Zamora 7, Colonia Condesa. La entrada tiene un costo de $300 en preventa y $350 en taquilla y plataformas digitales.

Un homenaje a las mujeres que no olvidan

Jazmines en el Lídice es una obra que conecta profundamente con la realidad latinoamericana. En un contexto donde la violencia parece normalizarse, este montaje pone nombre, rostro y voz a las historias de duelo que con frecuencia quedan silenciadas. En lugar de hundirse en la tragedia, las protagonistas transforman su dolor en fuerza, sororidad y resistencia.

El Foro Shakespeare se convierte en el espacio ideal para esta experiencia escénica: un lugar donde las historias urgentes encuentran eco, donde el teatro se vuelve herramienta de memoria y conciencia colectiva.

Un puente entre Venezuela y México

Traer esta obra a México, un país que también carga con la pérdida y la violencia cotidiana, es un acto de hermandad. A través de este montaje, el público mexicano —nacional o extranjero— encontrará ecos de sus propias historias. Porque, como recuerda Meche, la protagonista: “El dolor no nos define, sino lo que hacemos con él.”

Jazmines en el Lídice es una obra necesaria, potente y profundamente humana. Es una flor que nace entre escombros, y que invita a mirar de frente el duelo, pero también a celebrar la vida que persiste.