El café no se bebe, se experimenta. Cada sorbo es un diálogo entre los sentidos: la vista, el oído, el olfato, el tacto y, por supuesto, el gusto. Lo que sentimos frente a una taza va mucho más allá de la semilla o el método de extracción; se construye con los colores, los sonidos, la textura del recipiente y hasta la luz que ilumina el espacio.

La neurocientífica Fabiana Carvalho, creadora del proyecto The Coffee Sensorium, ha demostrado que lo que llamamos “sabor” es, en realidad, una ilusión compleja. Nuestro cerebro integra la información que recibe de todos los sentidos para completar la experiencia gustativa. Un simple experimento lo confirma: si pruebas un café tapándote la nariz, el sabor se reduce de inmediato. Esto ocurre porque alrededor del 80% del sabor proviene del olfato retronasal, es decir, de los aromas que viajan de la boca a la nariz y se mezclan con las señales de las papilas gustativas.

El papel de la vista y la taza

La vista también condiciona nuestra experiencia. Estudios de psicología sensorial han demostrado que:

  • Tazas azules: hacen que el café se perciba más fresco.
  • Tazas rosas o rojas: intensifican la dulzura.
  • Tazas negras: acentúan la fuerza y el amargor.
  • Tazas blancas: resaltan la acidez y los matices brillantes.

No se trata de cambios químicos en la bebida, sino de cómo el cerebro interpreta lo que ve.

Algo similar ocurre con el material y diseño de la taza, como explica Erika Chagoya, Directora Ejecutiva en Gradios Deli Café:

  • Porcelana: conserva el calor y mantiene un perfil limpio.
  • Vidrio: resalta lo visual al mostrar el color del café.
  • Barro o cerámica artesanal: añaden textura y aromas sutiles.
  • Acero inoxidable o cartón: prácticos, pero alteran la percepción sensorial.

Además, tazas pequeñas concentran aromas, mientras que bordes amplios permiten su expansión. Incluso el peso influye: un recipiente más pesado suele asociarse con mayor calidad.

Tu propia cata multisensorial

La próxima vez que prepares café, prueba este pequeño experimento en casa:

  1. Sirve la misma bebida en dos tazas de diferente color o material.
  2. Escucha el sonido al verter el café y nota cómo cambia tu expectativa.
  3. Haz un sorbo tapándote la nariz y otro respirando profundo.
  4. Observa cómo cada variación transforma tu percepción.

El resultado demuestra que el café no solo está en la taza, sino en todo lo que la rodea.

Expo Café 2025: un laboratorio sensorial en CDMX

Del 4 al 6 de septiembre de 2025, el World Trade Center Ciudad de México será escenario de Expo Café, un encuentro donde los visitantes podrán sumergirse en este universo sensorial, descubrir tendencias, probar cafés excepcionales y aprender de expertos cómo cada detalle transforma nuestra forma de disfrutarlo.