La búsqueda del mejor pan de muerto de la CDMX continuó por una de las zonas más panaderas de la ciudad: la colonia Roma. Entre panaderías nuevas y otras que ya son casi instituciones del barrio, esta parada —la cuarta del Pan de Muerto Challenge 2025— reunió sabores muy distintos, desde panes elegantes y equilibrados hasta otros que parecían más show que sabor.
Fue una ruta corta, pero intensa: cinco panes, muchas expectativas y algunas sorpresas (buenas y malas).
16. Rulce
El recorrido comenzó en Rulce, muy cerca del Hospital General. Es una panadería discreta, sin pretensiones, pero con ese aire cálido que hace pensar que ahí se hornea con cariño. Y, la verdad, el pan de muerto cumplió.
Era un pan ligero y balanceado, con un sabor sutil a azahar y mantequilla que se sentía sin dominar, y una miga suave y aireada con una corteza apenas más dorada. No era un pan que buscara llamar la atención, pero sí uno de esos que se disfrutan sin prisas, con un café al lado y una buena plática.
Quizá no llegue al top del año, pero sí es de esos lugares a los que uno volvería con gusto.
Además, aquí tienen terminal Mercado Pago, algo poco común en la mayoría de las panaderías del reto.



17. Cardín
La siguiente parada fue Cardín, y aquí todo empezó de la mejor forma posible. Llegué temprano, justo a las 10 de la mañana, cuando estaban terminando de hornear y decorar los panes. Me tocó uno recién salido del horno, aún tibio, con ese aroma a mantequilla que llena el aire y te obliga a morder sin pensarlo dos veces.
El sabor era una combinación perfecta de mantequilla y naranja, la mantequilla se derretía literalmente en la boca, y al final aparecía una ralladura ligera, visible en la miga, que cerraba cada bocado con un toque fresco.
La textura era un sueño —suave tanto en miga como en corteza, esponjoso sin ser aireado de más—. Fue, sin duda, uno de los mejores panes hasta ahora.



18. Vulevú
De ahí pasé a Vulevú, la panadería viral de TikTok, de esas que todo el mundo menciona cuando se habla de “pan bonito”. Y sí, el lugar es estéticamente impecable, pero el pan… simplemente no dijo mucho.
El sabor empezaba con mantequilla, pero enseguida llegaba una explosión de ralladura de naranja tan intensa que terminaba atosigando el paladar.
La textura era suave, tanto en miga como en corteza, pero nada especial, nada que lo hiciera destacar.
No era un mal pan, pero sí uno más común que corriente, especialmente si consideramos el precio.



19. Bou
La cuarta parada fue Bou, y aquí la experiencia no fue la mejor. Desde que llegué, algo se sintió fuera de lugar: cuatro empleadxs platicaban detrás de la barra, sin clientes a la vista, y aun así tardaron en atenderme. No fue la mejor bienvenida.
En cuanto al pan, era bonito a la vista, incluso elegante, ya que en lugar de azúcar llevaba un glaseado brillante. Pero ese mismo glaseado lo volvía empalagoso después de un par de mordidas. El sabor predominante era el azahar, con apenas un toque de naranja y mantequilla; se alcanzaba a ver la ralladura, pero muy poca. Al menos la textura estaba bien lograda: suave, ligera y con huesos crujientes.
Un pan correcto, pero que se quedó en lo superficial.



20. Panadería Brulee
Para cerrar el recorrido, llegué a Panadería Brulee, una pequeña joya en la Roma que más parece laboratorio de pan que panadería. Desde afuera se puede ver cómo trabajan la masa, lo cual siempre lo hace interesante.
Su pan de muerto fue una delicia para lxs amantes de la mantequilla. Desde el primer bocado se sentía su sabor intenso, acompañado por notas de naranja bien balanceadas, sin llegar a empalagar. De hecho, tenía esa textura rica y densa que da sensación de calidez, como si el pan te abrazara.
Era un pan suave, de miga apretada y huesos crujientes, con una presencia elegante y sabor persistente.
Quizá para algunxs sea demasiada mantequilla, pero si ese es tu tipo de pan, aquí vas a encontrar el paraíso.
La cuarta parada del Pan de Muerto Challenge 2025 en la Roma dejó claro que, en esta colonia, el pan de muerto se toma en serio. Hay propuestas más estéticas que sabrosas, pero también panes que logran equilibrar tradición, técnica y sabor.
Cardín fue el gran hallazgo: fresco, mantequilloso y perfectamente horneado, el tipo de pan que hace que valga la pena seguir buscando. Brulee también se llevó una mención especial, por su potencia y su textura impecable. En contraste, lugares como Vulevú y Bou demostraron que un pan bonito no siempre es sinónimo de un pan memorable.
Y así seguimos, mordida a mordida, acercándonos a la meta de los 115 panes del reto. Porque en esta búsqueda, cada colonia tiene su carácter… y cada pan, su historia.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.