Del 10 de octubre al 2 de noviembre, el Foro La Gruta será testigo de un viaje escénico entre música, humor y emociones.

El amor ha cambiado, pero la necesidad de arriesgarse sigue intacta. En Instrucciones para volar, Karina Gidi protagoniza un monólogo que explora las relaciones amorosas en la era digital, donde los vínculos se forjan a través de aplicaciones y las emociones vuelan al ritmo de la distancia y los contrastes ideológicos. Esta versión renovada del clásico estrenado hace 25 años regresa con una puesta que mezcla humor, música en vivo y momentos de reflexión, recordándonos que, a veces, para despegar solo hace falta creer.

La obra, coescrita por Karina Gidi y dirigida por José Antonio Cordero, sigue a una actriz desempleada y aficionada a internet que se enamora de un hombre de otro país mediante una app. La narrativa se entrelaza con las instrucciones de vuelo de una sobrecargo, convirtiendo cada gesto y cada palabra en un acto simbólico que invita al público a dejarse llevar por sus emociones. El acompañamiento musical en vivo corre a cargo de Klauz Duane y Alejandro Preisser, alternando funciones para intensificar la experiencia sensorial.

Con un diseño escénico esencial, donde cada elemento refuerza la historia que construye Gidi, Instrucciones para volar ofrece una reflexión divertida y honesta sobre la complejidad del amor moderno, con un elenco técnico que incluye a Lizbeth Lambert (producción y asistencia de dirección), Guillermo Méndez (escenografía), Ingrid SAC (iluminación) y Mario Marín del Río (vestuario), entre otros.

Las funciones se llevarán a cabo viernes a las 20:00 h, y sábados y domingos a las 18:00 h, en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico (Avenida Revolución 1500, CDMX). Los boletos tienen un costo de $330, con preventa del 30% de descuento hasta el 9 de octubre, disponibles en la taquilla del Helénico o en helenico.gob.mx.

Instrucciones para volar no solo es una obra sobre relaciones en línea; es un recordatorio de que, para conectar con otros y con uno mismo, a veces basta con desplegar las alas y lanzarse.