En estos días me di a la tarea de jugar Sopa, Tale of the Stolen Potato, un juego narrativo lleno de personajes interesantes y plagado de encanto. El juego comienza con Miho, el protagonista. Viendo caricaturas en un día cualquiera, de pronto, la casa se queda sin energía eléctrica y su abuela le ofrece chocolate, además de pedir su ayuda para preparar sopa. Minho se dirige a la alacena para llevarle las papas a su abuela, pero algo inesperado sucede: ¡una rana se roba el costal!

Durante su aventura, Minho se adentra en un mundo fantástico donde debe recuperar al menos una papa para que su abuela pueda preparar la sopa; para lograrlo, deberá investigar distintos ambientes, ayudar a distintos personajes y resolver acertijos que lo obligarán a utilizar todo su ingenio.

Aunque Sopa, Tale of the Stolen Potato, tiene muchos aspectos interesantes, lo más destacable es el diseño de personajes, cada NPC (non-player character o personaje no jugable) tiene su propia personalidad y motivaciones muy identificadas, hay quien ayuda a Miho por el gusto de ayudar, otros lo hacen buscando algo a cambio e incluso podemos encontrar las motivaciones de cada uno en los diálogos. El apartado visual es también muy llamativo y el juego te atrapa desde sus primeras pantallas, además de que la ambientación latina con múscia auténtica destaca en todo momento.

Del lado de la jugabilidad, es un juego que te lleva a distintos escenarios y en cada uno tienes que ir hablando con quienes te encuentras y ayudarlos a través de puzzles que en lo general no son demasiado complicados, pero requieren ingenio para ser resueltos.

Si te gustan los juegos con corazón, llenos de guiños y referencias culturales, Sopa es un juego que definitivamente vas a disfrutar.