Imagínate estar en Oaxaca, disfrutando de una rica tlayuda de tasajo o una doradita de chapulines, acompañada de un refrescante tejate y un buen mezcal en alguna tlayudería callejera de esas con manteles coloridos de plástico y el inconfundible aroma del anafre. Pues ya no tienes que viajar varias horas para olvidarte del estrés y el caos de la Ciudad de México. Solo tienes que ir al corazón de la Colonia Guerrero y visitar La Oaxaquita, un lugar que recrea todo ese ambiente relajado y festivo de las tlayuderías oaxaqueñas.

Desde que te acercas a la esquina de Degollado y Lerdo, muy cerca del Metro Guerrero, el olor del anafre encendido te da la bienvenida. La fachada, decorada con murales de inspiración oaxaqueña, anuncia lo que encontrarás dentro, una tlayudería tradicional con paredes de ladrillo expuesto, arte mexicano, artesanías y mesas cubiertas con los clásicos manteles plásticos de colores vivos. Un espacio sencillo, acogedor y lleno de sabor.

El menú es breve, pero perfecto para transportarte directamente a Oaxaca. Para empezar, puedes pedir unas quesadillas con hoja santa, unos frijoles de la olla o un guacamole con chapulines. También hay memelas, doraditas y sopes, con opciones de tasajo, cecina enchilada, chorizo, pollo, chapulines, mole o incluso versiones vegetarianas. Si prefieres probar de todo un poco, el plato “Un Poco de Todo” es ideal: incluye ensalada, nopales, quesillo, tostadas con asiento, chorizo, cecina enchilada, tasajo y chapulines.

Como plato fuerte, puedes optar por enmoladas, entomatadas o enchiladas con la proteína de tu elección, o unos chilaquiles bañados en mole, frijol, salsa roja o salsa tatemada. Pero, sin duda, las estrellas del lugar son las tlayudas. Puedes pedir la versión completa de 33 centímetros o, si prefieres algo más ligero, una tlayudita de 22 centímetros. ¡Hay para todos los antojos!

Para acompañar, nada como un agua de horchata, jamaica o un tradicional tejate. Si buscas algo más fuerte, puedes elegir entre cervezas nacionales o artesanales (en botella o de barril). Y para cerrar con broche de oro, un mezcal oaxaqueño que te recordará por qué esta bebida es símbolo de fiesta, raíces y tradición.

Visitar La Oaxaquita es mucho más que ir a comer, es vivir un pedacito de Oaxaca en la Ciudad de México. Un lugar donde el sabor, los colores y la calidez se mezclan para ofrecer una experiencia auténtica que te hará volver una y otra vez.

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Dirección:
 Degollado #75, Colonia Guerrero, Ciudad de México, CDMX
Costo por persona: De $200 a $300 pesos
Horario: Miércoles a viernes de 13:00 a 19:00 hrs., sábado y domingo de 10:30 a 19:00 hrs.
Instagram: instagram.com/la_oaxaquita