Cada 27 de noviembre, México vuelve la mirada hacia sus ecosistemas para conmemorar el Día Nacional de la Conservación, una fecha que desde 2001 invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar los recursos que sostienen nuestra vida diaria. En un país reconocido como uno de los 17 territorios megadiversos del mundo, esta jornada llega como un recordatorio urgente de los desafíos ambientales que atraviesa el país y de las acciones colectivas que ya trabajan por un futuro más sostenible.

Un país megadiverso frente a retos que no pueden esperar

México concentra cerca del 10% de las especies conocidas en el planeta, además de ecosistemas que van desde manglares y selvas tropicales hasta desiertos y bosques templados. Sin embargo, este patrimonio enfrenta amenazas constantes como la deforestación, la degradación del suelo, la contaminación del agua y la disminución de polinizadores, esenciales para la producción de alimentos.

Según datos del Inventario Nacional Forestal y de Suelos, el país pierde cada año entre 120 mil y 200 mil hectáreas de cobertura forestal, una cifra que coincide con los reportes de la CONABIO sobre el cambio de uso de suelo y la presión sobre los ecosistemas. El impacto es directo: menos árboles significa menos agua, peor calidad del aire y menor capacidad de producir alimentos.

Conservación con enfoque comunitario

Ante esta realidad, la conservación se ha convertido en una responsabilidad que involucra a gobiernos, organizaciones civiles, comunidades y empresas que buscan equilibrar el aprovechamiento de los recursos con la construcción de bienestar social.

Uno de los ejemplos más sólidos de este enfoque es Saber Nutrir, el programa de responsabilidad social de Grupo Herdez, que desde 2013 opera en comunidades rurales del Estado de México y Yucatán. Su trabajo incluye la instalación de huertos familiares, estufas ecológicas, gallineros, cisternas para captar agua de lluvia y prácticas que permiten a las familias producir alimentos de manera sostenible.

En la región mazahua del Estado de México, estas iniciativas se han traducido en 83 proyectos de comercialización que en 2024 generaron más de 5.9 millones de pesos en ingresos comunitarios. En Yucatán, la diversificación de cultivos y el uso eficiente del agua se han convertido en pilares para mejorar la seguridad alimentaria sin deteriorar el entorno.

Cuidar también es sembrar, enseñar y compartir

El Día Nacional de la Conservación no solo celebra la biodiversidad del país, también invita a repensar nuestra relación con la naturaleza. Desde instalar un pequeño huerto en casa hasta participar en jornadas de reforestación o impulsar tecnologías limpias, cada gesto suma a un esfuerzo que debe crecer día con día.

El gran desafío es lograr que la conservación y el desarrollo social avancen juntos. México continúa construyendo ese camino: uno donde sembrar, cuidar y producir se entiendan como acciones complementarias para garantizar un futuro en equilibrio.