Más de mil doscientas personas asistieron a la primera edición del Festival Internacional de Teatro Barroco y Disección Escénica Sor Juana Inés de la Cruz, un encuentro que, entre el 11 de noviembre y el 4 de diciembre, abrió un espacio poco habitual en la cartelera cultural mexicana: la revisión del teatro barroco desde una mirada contemporánea, crítica y escénica.

Organizado por la Secretaría de Cultura federal, a través del Centro Cultural Helénico, en colaboración con la Universidad del Claustro de Sor Juana, el festival apostó por algo más que la exhibición de obras. Su propuesta fue pensar el Barroco como una materia viva, capaz de dialogar con los lenguajes escénicos actuales y con las preguntas del presente.

Uno de los ejes centrales fueron las mesas de disección escénica, realizadas en el Auditorio Divino Narciso, donde creadoras, creadores y especialistas analizaron los procesos detrás de las puestas en escena. Participaron figuras internacionales como Barbara Fuchs, Karen Stolley, Margaret Boyle y Bruce Burningham, junto a voces clave del teatro y la academia en México, entre ellas Lydia Margules, Claudio Valdés Kuri, Fernanda del Monte y Germán Cárdenas. Estos encuentros —disponibles en línea— permitieron acercar al público a los mecanismos conceptuales, históricos y estéticos que sostienen el teatro barroco hoy.

La programación escénica mostró un panorama diverso. Desde la relectura contemporánea de Segismunda hasta el rigor clásico de La cueva de Salamanca, pasando por propuestas híbridas como Fuenteovejuna. Breve tratado sobre las ovejas domésticas, el festival evidenció la flexibilidad del repertorio barroco para dialogar con nuevas formas de narrar. Destacó también Tempo Barroco, una pieza de carácter interdisciplinario que tendrá una breve temporada en 2026 en el Teatro Helénico.

Más allá de las cifras, esta edición inaugural dejó clara la necesidad de un espacio permanente para el teatro barroco y sus derivas actuales, capaz de tender puentes entre la investigación académica, la creación escénica y el público general. Lejos de ser un cierre definitivo, el festival se despide como un “hasta pronto”.

Con ese impulso, el proyecto evolucionará en 2026 bajo el nombre Escena Barroca, una nueva etapa que ampliará su alcance y cuya convocatoria se dará a conocer durante el primer semestre del próximo año.