El fútbol como herramienta de transformación social volvió a colocarse en el centro de la conversación cultural y urbana. Love.fútbol, organización internacional dedicada a la recuperación de espacios públicos a través del deporte, celebró la apertura de su cancha número 100 a nivel global con la transformación del parque Hissey, en Filadelfia, un proyecto que simboliza casi dos décadas de trabajo comunitario en más de 23 países, incluido México.

Desde su fundación en 2006, cuando impulsó su primera cancha en Villa Nueva, Guatemala, love.fútbol ha desarrollado uno de los ecosistemas deportivos comunitarios más amplios del mundo. A lo largo de estos años, la organización ha intervenido espacios abandonados o subutilizados para convertirlos en lugares seguros, inclusivos y pensados para niñas, niños y jóvenes. El impacto acumulado alcanza a más de 161 mil personas que hoy cuentan con espacios donde el deporte funciona como punto de encuentro y motor de cohesión social.

El proyecto que marca este centenar de canchas se ubica en el barrio de Kensington, en Filadelfia, una zona que enfrenta problemáticas complejas relacionadas con el consumo de drogas y la escasez de entornos seguros para la infancia. Ahí, love.fútbol ha rehabilitado siete espacios comunitarios, entre ellos el Hissey Playground, que ahora alberga una cancha de fútbol 7 con pasto sintético y dos canchas de basquetbol renovadas e intervenidas con arte urbano, gracias a la colaboración con Project Backboard.

Más allá de la infraestructura, el proceso fue clave. Familias, escuelas y organizaciones locales participaron activamente en el diseño y la ejecución del proyecto, asegurando que el espacio respondiera a las necesidades reales de la comunidad. Esta lógica participativa es la base de Philly Plays, una estrategia urbana que ha convertido a Filadelfia en un laboratorio vivo para repensar el espacio público desde el deporte y la colaboración vecinal.

La iniciativa fue posible gracias al respaldo de la Pincus Family Foundation, la concejala Quetzy Lozada y diversos aliados comunitarios. Para love.fútbol, el logro no es únicamente numérico. “Este hito pertenece a todas las comunidades que han luchado por un espacio digno donde las infancias puedan jugar con seguridad”, señaló Drew Chafetz, director ejecutivo de la organización, al subrayar que proyectos como el de Kensington representan tanto los retos como la esperanza que impulsa su misión.

El alcance del modelo tiene una lectura directa para México. El país es el segundo con mayor número de proyectos de love.fútbol a nivel global, con 19 intervenciones en entidades como Ciudad de México, Estado de México, Veracruz, Jalisco y Querétaro. En cada una de ellas, la organización ha trabajado con vecinos, autoridades y aliados privados para co-crear espacios deportivos que fortalecen la participación comunitaria y la apropiación del espacio público.

La experiencia de Philly Plays ha demostrado que las canchas pueden ser mucho más que superficies de juego: son plataformas para reconstruir la convivencia, activar redes locales y abrir oportunidades en contextos marcados por la desigualdad. Como señaló Kyra Hopkins, de la Pincus Family Foundation, estos espacios representan una inversión en el futuro colectivo cuando las comunidades se convierten en protagonistas del cambio.

Con la inauguración de su cancha número 100, love.fútbol refuerza su compromiso con América Latina y, en particular, con México, apostando por un modelo de regeneración urbana que nace desde lo local y pone al deporte al servicio del desarrollo social, la cultura comunitaria y el derecho al juego.