Hablar de Guillotina es hablar de autogestión, inconformidad y una forma muy particular de entender el rock mexicano. Desde los años noventa, la banda capitalina se convirtió en una voz incómoda y necesaria dentro de la escena nacional, construyendo un camino propio lejos de las fórmulas comerciales. Esa historia de resistencia sonora tendrá un nuevo capítulo el 14 de mayo de 2026, cuando Guillotina regrese al Teatro Metropólitan, un recinto que no pisa desde hace más de quince años.

Formada en 1992 en la Ciudad de México por Manuel Suárez, Alejandro Charpenell y El Manco —con la incorporación temporal de Jorge Vilchis en la guitarra—, Guillotina emergió en un momento clave para el rock nacional. Influenciados por la potencia del grunge de bandas como Pearl Jam y Soundgarden, el grupo supo apropiarse de esas referencias para crear un sonido propio, crudo y frontal, que rápidamente los colocó como una de las propuestas más sólidas de su generación.

Del grunge al manifiesto independiente

El lanzamiento de su álbum debut homónimo en 1994, producido por Jack Endino —figura clave del sonido de Seattle y productor de Nirvana y Soundgarden—, marcó el inicio de una trayectoria internacional que los llevó a girar por México, Estados Unidos y Europa. Dos años después, Rock Mata Pop se convirtió en una obra de culto y en una declaración contra la música desechable de la época, dejando himnos que siguen resonando en la memoria colectiva, como Cuando queremos caer y Aquí.

La ruptura con Warner a finales de los noventa fue un punto de quiebre que redefinió su identidad. Con Mientras el resto sigue (1999), editado de manera completamente independiente, Guillotina se adelantó a su tiempo y sentó un precedente en la autogestión del rock mexicano. Ese espíritu los llevó a escenarios como Rock al Parque en Colombia y al primer Vive Latino, reafirmando su lugar dentro de la historia musical del país.

Un legado que sigue en movimiento

Lejos de repetirse, la banda continuó evolucionando con discos como eRre O Ce Ka (2000), Provocando al personal (2002), Dispara (2007) y Volumen (2017), explorando territorios cada vez más densos e introspectivos, sin perder la energía que los caracteriza.

Hoy, con más de tres décadas de trayectoria, Guillotina regresa al Teatro Metropólitan como un acto de memoria, resistencia y vigencia. Su concierto no solo celebra una historia fundamental del rock mexicano, sino también la posibilidad de seguir creando desde la independencia y la honestidad artística.

La Preventa Banamex se realizará el 12 de diciembre, y la venta general comenzará el 13 de diciembre a través de Ticketmaster y en taquillas del recinto.