El cine mexicano cerró 2025 con un impulso poco habitual en los últimos años. El Instituto Mexicano de Cinematografía no solo amplió los recursos destinados a la producción, exhibición y preservación audiovisual, sino que también ajustó sus mecanismos de apoyo para hacerlos más flexibles y accesibles, marcando una hoja de ruta clara rumbo a 2026.

Uno de los cambios más relevantes fue el aumento en los montos del Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión para la Producción y Distribución Cinematográfica Nacional. Se trata del primer incremento en una década para este programa, conocido como EFICINE, que durante 2025 autorizó 124 proyectos, entre producción y distribución. Para la convocatoria de 2026, los topes máximos también subirán, alcanzando hasta 25 millones de pesos para producción y tres millones para distribución.

El fortalecimiento no se limitó a los estímulos fiscales. A través del Programa Fomento al Cine Mexicano, FOCINE, se incrementaron los recursos en seis de sus doce modalidades y se ajustaron los lineamientos para agilizar procesos. El resultado fue el apoyo a 205 proyectos a lo largo del año, una cifra que refleja un crecimiento sostenido respecto a 2024 y que abarca desde nuevas películas hasta iniciativas de exhibición y preservación.

Un apartado clave ha sido el acompañamiento a proyectos realizados desde comunidades indígenas y afrodescendientes. El Estímulo a la Creación Audiovisual en México y Centroamérica alcanzó en 2025 el mayor número de apoyos desde su creación, con proyectos provenientes de México, Guatemala y Panamá. Para 2026, este estímulo crecerá con una nueva etapa enfocada al desarrollo y escritura de guion, además de mayores montos para producción y postproducción.

Más allá del financiamiento, el IMCINE apostó por crear redes y espacios de intercambio. El Encuentro Nacional de Comunidades Audiovisuales reunió en Querétaro a creadoras y creadores de distintas regiones del país, y ya se prepara una nueva edición que tendrá como sede Michoacán. Estas iniciativas buscan fortalecer el cine hecho desde los territorios, con miradas diversas y contextos propios.

El cine mexicano también tuvo una presencia notable fuera del país. Más de un centenar de películas participaron en festivales internacionales durante el año y obtuvieron cerca de 150 premios. A esto se sumaron retrospectivas y muestras especiales, como la dedicada al cine mexicano en Tokio, así como nuevos acuerdos de cooperación internacional que apuntan a la formación, la coproducción y la preservación del patrimonio audiovisual.

De cara a 2026, uno de los grandes retos será garantizar que las películas lleguen al público. Para ello, se dará continuidad a la campaña Elige cine mexicano, se actualizará el Catálogo de Exhibición IMCINE para facilitar el préstamo gratuito de películas y se trabajará en la construcción de una cartelera nacional que articule a distribuidores, exhibidores e instituciones culturales.

La plataforma Nuestro Cine MX también se perfila como una pieza central, con nuevas curadurías, contenidos para infancias y acompañamiento a estrenos nacionales. La apuesta es clara: que el cine mexicano no solo se produzca, sino que circule, dialogue y encuentre espectadores en todo el país.