Hay producciones que, con el paso del tiempo, dejan de ser solo un espectáculo de temporada para convertirse en tradición viva. Ese es el caso de El Cascanueces. Un viaje de sueños y juguetes, cuya versión a cargo de la Filarmónica de las Artes y la Compañía de Danza de las Artes celebrará un hito poco común: 100 funciones dirigidas por el maestro Enrique Abraham Vélez Godoy, actual director de la Filarmónica.
La función conmemorativa tendrá lugar el sábado 10 de enero a las 18:00 horas en el Centro Universitario Cultural (Odontología 35), y al finalizar se realizará la develación de una placa conmemorativa, a cargo del crítico musical y especialista en ópera Lázaro Azar, como reconocimiento a una trayectoria que ha marcado a públicos de distintas generaciones.
Con 38 bailarines en escena y 60 músicos en el foso, esta versión de El Cascanueces ha logrado consolidarse como uno de los montajes más ambiciosos y constantes de la escena dancística y sinfónica en la Ciudad de México. Lejos de limitarse a la nostalgia decembrina, la producción apuesta por una experiencia escénica sólida, donde la música de Piotr Ilich Tchaikovsky dialoga de forma orgánica con la danza y la narrativa visual.
Basado en el cuento El Cascanueces y el Rey de los Ratones de E. T. A. Hoffmann, con libreto de Marius Petipa e Iván Vsévolozhsky, el ballet conduce al público por un universo donde los juguetes cobran vida, los sueños se transforman en aventura y la imaginación es el motor de la historia. El viaje de Clara, entre el Valle de las Nieves y el Reino de los Dulces, funciona aquí como un relato sobre el crecimiento, la empatía y la fuerza de los afectos.
La Compañía de Danza de las Artes, integrada por intérpretes de diversas formaciones, presenta una lectura coreográfica que respeta el argumento clásico, pero lo impregna de una energía emocional propia. La propuesta encuentra un equilibrio entre fidelidad y renovación, lo que ha permitido que la obra mantenga su vigencia función tras función.
La dirección artística corre a cargo de Morela Villarino, con dirección de escena de Omar Olvera y coreografías de Dariusz Blajer, Elliot Islas y Miguel Hernández. La producción general está en manos de Diego Careaga Medina y Enrique Abraham Vélez Godoy, quienes han sostenido este proyecto a lo largo de los años como una apuesta por la excelencia escénica.
Más allá de la cifra redonda, estas 100 funciones representan una historia de trabajo continuo, formación de públicos y amor por la música y la danza. La función del 10 de enero no solo celebra un número, sino la permanencia de un clásico que sigue encontrando nuevas generaciones dispuestas a dejarse sorprender.

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