Esa noche buscábamos un lugar para una cena casual, pero con personalidad. Un sitio relajado, sí, aunque con ese algo que hace que una comida se vuelva memorable. Tras darle varias vueltas y descartar opciones conocidas, el antojo se decantó por la cocina italiana. Como suele ocurrir cuando unx quiere descubrir lugares nuevos, abrimos el mapa y comenzamos a explorar la Roma, la Condesa y la Nápoles. Entonces apareció el recuerdo de un pequeño restaurante que había llamado mi atención desde su apertura en la colonia Juárez. Así fue como llegamos a Pazzesca Pizzeria, en la esquina de Marsella y Nápoles, uno de esos rincones que parecen susurrar historias antes de cruzar la puerta.

Pazzesca es diminuta y lo sabe. El salón principal apenas alberga una mesa central para seis personas y una pequeña barra junto a la ventana para un par más. En la banqueta, tres o cuatro mesas invitan a disfrutar la noche juarense, y en la planta alta se esconde un salón privado con capacidad para otras seis personas. Todo es íntimo, cercano, pensado para conversar sin prisa. Al fondo, una cocina abierta del mismo tamaño que el comedor permite ver cómo cada plato se arma con cuidado y cómo las pizzas entran al horno de piedra, corazón del lugar. El espacio no abruma, acompaña. Es ideal para una cita, una cena tranquila o para quienes disfrutan observar el ritual de la cocina italiana en acción.

Detrás de este proyecto está Alan Niggeler, fundador y dueño de Pazzesca, quien abrió el restaurante en junio de 2023 con una idea clara: recrear la experiencia auténtica de las pizzerías y trattorias italianas en la Ciudad de México. Originario de Italia, Alan volcó su historia personal y su amor por la cocina de su país en este espacio, apoyándose en el conocimiento de amigos restauranteros, importadores y chefs italianos que encontró en el camino. Esa red de saberes se traduce en una propuesta honesta, sin artificios, donde la calidad y el respeto por la tradición son la base.

La cocina está comandada por Jair Romero, chef especializado en gastronomía italiana con experiencia en restaurantes de alto nivel como Il Becco. Bajo su dirección, el menú de Pazzesca apuesta por la simplicidad bien ejecutada: pocos platillos, ingredientes bien seleccionados y recetas que privilegian el sabor por encima de la exageración. Aquí no hay platos innecesarios, solo lo justo para comer muy bien sin sentir que la cuenta se salió de control.

El menú, al igual que el espacio, es conciso pero bien pensado. Para comenzar, hay opciones como carpaccio de res o de pulpo, tartar de atún o de res, focaccia de la casa, burrata especial y uno de los imperdibles del lugar: el vitello tonnato, láminas de ternera acompañadas de una tonnata casera hecha con mayonesa, atún, anchoas y alcaparras. En los platos fuertes destacan las pastas frescas, entre ellas la amatriciana, el spaghetti alla carbonara, el cacio e pepe, el pappardelle pazzesche o los gnocchi con queso lombardo.

Las pizzas merecen mención aparte. Con una fermentación de 48 horas, la masa logra ese equilibrio perfecto entre ligereza y carácter. Hay clásicos como la margherita o la margherita con burrata, y combinaciones más intensas como la salame infuocato, la mortadella e pistacchio o la carciofi. Todas mantienen una línea clara de ingredientes de calidad, sabores definidos y una ejecución impecable.

Nuestra elección fue comenzar con el vitello tonnato y compartir un spaghetti cacio e pepe, elaborado con parmesano, pecorino y pimienta negra, además de una pizza Pazzesca con tocino, cebolla, tomate y tres quesos (mozzarella, pecorino y parmigiano). El vitello resultó una mezcla potente y deliciosa, donde la salinidad de la anchoa y las alcaparras dialoga con la suavidad de la ternera. La pizza, por su parte, llegó en ese punto ideal entre lo crujiente y lo suave, reconfortante y llena de sabor. Y sí, el cierre fue todavía mejor cuando llegó la cuenta: pagamos mucho menos de lo que habíamos imaginado.

Más allá de la comida, Pazzesca destaca por su servicio cercano. Alan suele estar presente, conversando con lxs comensales, recomendando vinos italianos y mexicanos, y generando ese ambiente familiar que recuerda a los restaurantes de barrio en Italia. Ese detalle, sumado a la calidad de los ingredientes y a la ejecución en cocina, convierte la visita en algo más que una simple cena.

En una ciudad saturada de propuestas gastronómicas, Pazzesca Pizzeria en la colonia Juárez se posiciona como un restaurante italiano pequeño pero sólido, ideal para quienes buscan autenticidad, buena pizza en CDMX y una experiencia honesta, sin poses. Un lugar al que dan ganas de volver, no solo por lo que se come, sino por cómo se siente estar ahí.

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Dirección:
 Calle Marsella #56, Colonia Juárez, Ciudad de México, CDMX
Costo por persona: De $300 a $500 pesos
Horario: Lunes a miércoles de 13:00 a 22:00 hrs., jueces y viernes de 13:00 a 23:00 hrs., sábado de 10:00 a 23:00 hrs., domingos de 10:00 a 20:00 hrs.
Facebook: instagram.com/pazzesca.pizzeria