Jasper Gwyn es un escritor exitoso que, un día cualquiera, decide sacudir su propia vida pública con una columna en el periódico donde enumera las 52 cosas que no volverá a hacer. La lista se lee entre el humor y la provocación, pero hay una declaración que genera verdadero desconcierto. El señor Gwyn ha decidido no volver a escribir ningún libro. No se trata de un bloqueo creativo ni de una tragedia personal. Su decisión nace de un deseo más profundo. Cambiar la forma en la que mira y narra el mundo.

Tiempo después, mientras espera en la sala de un hospital para realizarse unos estudios, Jasper conoce a una mujer tan excéntrica como luminosa. Ella visita el hospital no por enfermedad, sino porque el lugar tiene buena temperatura y queda justo entre el mercado y su casa. Es, para ella, el sitio perfecto para descansar. Fascinado por su manera de habitar el mundo, el escritor entabla con ella una larga conversación y, siguiendo su sugerencia, empieza a gestar una nueva identidad. La de copista.

Un copista suele ser quien reproduce textos o pinturas, pero Jasper Gwyn lleva el concepto mucho más lejos. Lo que él quiere copiar son personas. Retratarlas. Y como no sabe pintar, decide hacerlo con palabras. Así comienza un ejercicio radical de observación, escucha y vulnerabilidad.

Mr. Gwyn es una obra de teatro basada en la novela homónima de Alessandro Baricco y más que contar la historia de un autor en crisis, propone una reflexión sobre el cuerpo, la incomididad y la fragilidad como formas de narrar. Es una obra incómoda, pero no por los desnudos ni por abordar temas escabrosos. Lo incómodo aquí es la vulnerabilidad misma. La de mostrarnos sin máscaras, tal como somos. Una incomodidad profundamente humana y, al mismo tiempo, bellísima.

La adaptación teatral corre a cargo de Juan Cabello y la dirección es de Alonso Íñiguez, quien construye una puesta en escena sobria y precisa. No hay excesos, pero sí todo lo necesario para adentrarnos en la intimidad de los cuerpos retratados y en la mente del señor Gwyn. La obra nos permite explorar sus relaciones interpersonales y ese delgado filo entre la locura y la liberación personal.

Mauricio García Lozano da vida a Mr. Gwyn con una actuación elocuente y contenida que nos guía hacia el interior del personaje y su fragilidad emocional. El elenco se completa con la participación de Angélica Bauter, Arturo Reyes, Alejandro Morales, Lucero Trejo, Assira Abbate, Ana Sofía Gatica, Jacobo Lieberman, Abraham Jurado, Luis Ra Acosta, Silvia Heredia, Alejandro Arreola, La Nars, Marina Ortiz y Enrique Cervantes, quienes funcionan también como cuerpos artísticos dentro del dispositivo escénico. Todas, todos y todes realizan un trabajo sólido, pero destaca especialmente Ana Sofía Gatica, quien, a pesar de aparecer poco tiempo en escena, lleva la incomodidad a su punto más alto y prepara al/lla espectador(a) para el desenlace emocional de la historia.

Hablar más de Mr. Gwyn es muy tentador, porque es una obra de teatro que ofrece múltiples capas de lectura, pero hacerlo podría arruinar la experiencia de quienes aún no la han visto. Lo mejor es aceptar la invitación y dejarse atravesar por esta puesta en escena que actualmente se presenta en el Teatro Helénico. Una obra tan sencilla como compleja que, sin duda, abre la puerta a innumerables reflexiones personales.

Datos Generales
Lugar:   Teatro Helénico – Av. Revolución #1500, Guadalupe Inn, Ciudad de México, CDMX
Costo del Boleto: $410 pesos
Funciones: Jueves y viernes 20:00 hrs., sábado 19:00 hrs. y domingo 18:00 hrs.
Fecha de la temporada: Hasta el 15 de febrero, 2026.
Adaptación: Juan Cabello (a partir de la novela de Alessandro Baricco)
Dirección: Alonso Iñiguez
Actuaciones: Mauricio García Lozano, Angélica Bauter, Arturo Reyes, Alejandro Morales, Lucero Trejo, Assira Abbate, Ana Sofía Gatica, Jacobo Lieberman, Abraham Jurado, Luis Ra Acosta, Silvia Herida, Alejandro Arreola , La Nars, Marina Ortíz y Enrique Cervantes