Hay tradiciones en México que se cumplen y otras que se disfrutan. El Día de la Candelaria pertenece, sin duda, a la segunda categoría. Cada 2 de febrero, después de que la Rosca de Reyes dicta el destino, los tamales se convierten en el centro de la mesa. Y aunque la costumbre marca el platillo, lugares como Testal demuestran que la tradición también puede reinventarse sin perder raíz.

La Candelaria es una fecha profundamente ligada a la historia y a la vida cotidiana del país. Marca el cierre del ciclo navideño y reúne lo religioso, lo familiar y lo gastronómico en un mismo gesto colectivo. El tamal, elaborado a partir del maíz, simboliza abundancia, comunidad y herencia ancestral. En Testal, esta carga simbólica se respeta desde la cocina con una propuesta que honra los sabores de México mientras dialoga con técnicas y combinaciones contemporáneas.

Para quienes este año deben llevar los tamales o simplemente buscan celebrarlos con algo distinto, el menú especial de Testal propone un recorrido por diversas regiones del país. La experiencia va de lo tradicional a lo inesperado, sin perder el protagonismo del maíz ni de las salsas que definen a cada receta.

Entre los imperdibles destacan las corundas, servidas con salsa de tomate y jitomate, rajas poblanas y costilla de cerdo, acompañadas de crema y queso cotija. También están los uchepos de elote tierno, suaves y reconfortantes, con salsa verde, crema y queso, ideales para quienes buscan sabores delicados y profundamente mexicanos.

Para paladares que prefieren notas más intensas, el menú incluye tamales de lengua de res en salsa de chile morita con nopales asados, de cerdo en salsa de chile costeño con hoja santa, o el clásico pollo con mole de Xico, de perfil profundo y especiado. A estas opciones se suman propuestas que combinan tradición y creatividad, como el tamal de chocolate bañado en mole poblano con pechuga de pollo.

Las versiones más ligeras tampoco faltan. Rajas con queso, champiñón con queso Chihuahua y salsa de chile morita conviven con tamales dulces de fresa con frutos rojos o higo con queso crema, pensados para cerrar la experiencia con un toque reconfortante.

Y porque ningún tamal se entiende sin su bebida, en Testal el acompañamiento es parte fundamental del ritual. La carta de atoles incluye sabores clásicos como arroz, guayaba, tamarindo y champurrado, además de chocolate caliente, ideales para crear combinaciones que elevan la experiencia gastronómica.

Corundas con atole de guayaba
Tamal de mole con champurrado
Tamal dulce de fresa o higo con chocolate caliente

Este 2 de febrero, si te tocaron los tamales, haz que valga la pena. Y si no, también. En Testal, la Candelaria se celebra con buen maíz, grandes sabores y un profundo respeto por la cocina mexicana. Puedes reservar en cualquiera de sus sucursales a través de OpenTable.