En la alcaldía Venustiano Carranza, muy cerca del imponente edificio que alguna vez fue la prisión más temida del país, existe un parque discreto y arbolado que guarda uno de los episodios más decisivos de la historia nacional. La Alameda Ánfora, también conocida como Jardín de Lecumberri, no es solo un espacio verde en la Ciudad de México: es el lugar donde, en 1913, fueron asesinados Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, presidente y vicepresidente de México durante la Decena Trágica.
Hoy, entre bancas, senderos y árboles antiguos, el jardín ofrece una atmósfera tranquila que contrasta con la carga histórica del sitio. Sin embargo, la memoria permanece anclada al suelo.
El sitio donde cayó la democracia maderista
El 22 de febrero de 1913, Madero y Pino Suárez fueron asesinados en las inmediaciones del entonces Palacio de Lecumberri, tras el golpe de Estado encabezado por Victoriano Huerta, quien llegó al poder con el respaldo de altos mandos militares y del embajador estadounidense Henry Lane Wilson.
Un monumento conmemorativo dentro del jardín marca el punto donde se cree que ocurrió el crimen. Para quienes desean profundizar en este episodio, plataformas como Memórica permiten comparar fotografías históricas del lugar con su apariencia actual, revelando cómo el paisaje urbano ha cambiado, mientras la historia permanece.
De prisión temida a espacio de memoria
La Alameda Ánfora se encuentra justo al lado del Palacio de Lecumberri, conocido popularmente como El Palacio Negro. Inaugurado en 1900 durante el Porfiriato, este edificio funcionó como penitenciaría hasta 1976 y fue escenario de algunas de las páginas más oscuras del sistema penitenciario mexicano.
Diseñado bajo el modelo panóptico, Lecumberri albergó a miles de internos y a una larga lista de personajes históricos, escritores, artistas, activistas políticos y presos célebres. Tras su clausura, el edificio fue cedido al Archivo General de la Nación, convirtiéndose en uno de los repositorios documentales más importantes de América Latina.
La cercanía entre el jardín y el antiguo penal refuerza la carga simbólica del lugar: libertad y encierro, vida cotidiana y memoria histórica conviven a unos cuantos pasos.
Un jardín remodelado para la ciudad actual
El Jardín de Lecumberri fue remodelado en 2011, transformándose en un espacio más accesible y agradable para lxs habitantes de la zona de San Lázaro. Actualmente, es un parque sombreado por árboles de gran tamaño, con senderos bien definidos y un ambiente sorprendentemente apacible, pese a encontrarse en una zona de intenso tránsito urbano.
Su ubicación, cercana a centros comerciales y avenidas principales, lo convierte en un punto de descanso poco conocido incluso para muchos capitalinos.
Un parque discreto con una memoria poderosa
A diferencia de otras alamedas o parques históricos de la Ciudad de México, la Alameda Ánfora no presume monumentos grandilocuentes ni grandes extensiones. Su fuerza está en lo que no se ve a simple vista: la memoria de un país que cambió de rumbo en ese punto exacto del mapa.
Caminar por este jardín es recorrer un espacio donde la historia política de México se cruza con la vida cotidiana, recordando que incluso los lugares más tranquilos pueden ser testigos de acontecimientos que marcaron generaciones.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.