Pequeños, veloces y cargados de simbolismo, los colibríes no sólo son piezas clave del ecosistema urbano, también habitan desde hace siglos el imaginario cultural de América. Esa doble condición, natural y simbólica, es el punto de partida de Colibríes, arte y biodiversidad urbana, la exposición que actualmente se presenta en el Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental en Chapultepec.
La muestra reúne 23 esculturas de madera talladas por el artista Davit Nava, representaciones a escala real que capturan el vuelo suspendido y la fragilidad de estas aves, presentes en la Ciudad de México con 22 especies registradas, de las más de 300 que existen en el mundo.
El colibrí como símbolo cultural y natural
Más allá de su apariencia, el colibrí ha sido una figura central en diversas culturas del continente. Para los mexicas, por ejemplo, representaba a Huitzilopochtli, dios de la guerra y del sol, una paradoja si se considera la delicadeza de estas aves. Esa tensión entre fuerza simbólica y vulnerabilidad biológica atraviesa toda la exposición.
Davit Nava explica que su interés va más allá de lo estético. El colibrí, dice, ha sido asociado a la magia, al movimiento y al tiempo detenido, pero pocas veces se le conoce desde su dimensión ecológica. Algunas de sus especies hoy enfrentan riesgo de extinción debido al cambio climático, la pérdida de hábitat y ciertas prácticas rituales que aún persisten.
Esculturas que dialogan con la ciencia
Las piezas de la exposición retratan especies como el colibrí corona violeta, el garganta rubí y el colibrí de Allen, todas talladas en madera y colocadas en posiciones que evocan tanto el vuelo como el reposo. Junto a las esculturas, el público encuentra información científica desarrollada en colaboración con especialistas de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad en la Ciudad de México.
Estos datos permiten entender cómo viven los colibríes en entornos urbanos, cuáles son los riesgos que enfrentan y de qué manera acciones cotidianas, como la colocación de plantas nativas en balcones y jardines, pueden ayudar a su supervivencia.
Un llamado desde el arte a cuidar la ciudad
Para el artista, la conservación no necesita gestos grandilocuentes. La alimentación de los colibríes depende directamente de las plantas que los rodean, por lo que modificar los espacios verdes en casa puede marcar la diferencia. El arte, en este sentido, funciona como un puente entre el museo y la vida cotidiana.
Desde el MHNCA, su directora Mercedes Jiménez subraya que México es uno de los países con mayor diversidad de colibríes, y que la capital alberga casi la mitad de esas especies. Además, estas aves son polinizadoras de más de mil variedades de plantas, lo que las vuelve esenciales para el equilibrio ambiental de la ciudad.
La exposición también señala una problemática poco visible: la captura y sacrificio de colibríes con fines rituales. El recorrido invita a reflexionar sobre la relación entre tradición, respeto a la vida y conservación de la naturaleza.
Información para visitar la exposición
Colibríes, arte y biodiversidad urbana puede visitarse hasta el 12 de abril en el Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental, ubicado en avenida de los Compositores, Bosque de Chapultepec Segunda Sección, alcaldía Miguel Hidalgo.
El museo abre de 10:00 a 17:00 horas, con último acceso a las 16:30. El costo de entrada es de 38 pesos, con descuentos habituales.

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