El Museo Nacional de Arte (Munal) se prepara para un 2026 decisivo, no solo por la llegada de nuevas exposiciones, sino por una clara intención curatorial: cuestionar los discursos hegemónicos desde los que tradicionalmente se ha contado la historia del arte en México. En un año marcado por la proyección internacional que traerá el Mundial de futbol, el museo busca aprovechar la atención global para mostrar la complejidad cultural del país más allá de estereotipos simplificados.

Así lo plantea su directora, Mireida Velázquez Torres, quien subraya que el Munal quiere convertirse en un espacio de diálogo crítico. La exposición México Ruta y destino, programada para inaugurarse en mayo, será una de las piezas centrales de esta estrategia. La muestra explora la pluralidad de identidades, territorios y experiencias que conviven en México, con la intención de que los visitantes internacionales comprendan qué significa habitar el país hoy, lejos de las narrativas idealizadas o reducidas a la violencia.

Uno de los ejes más relevantes de esta exposición será la incorporación permanente del mural Mapa de producción, realizado en 1947 por Miguel Covarrubias para el Hotel del Prado. Tras el sismo de 1985, la obra sufrió daños severos y fue rescatada y restaurada por especialistas del INBAL. Ahora, el Munal se convertirá en su hogar definitivo, con una sala diseñada específicamente para conservarla y explicar tanto su valor artístico como el complejo proceso de restauración que la hizo posible.

El programa expositivo de 2026 también incluye una revisión del legado de Ángel Zárraga, con motivo de los 140 años de su nacimiento y 80 de su fallecimiento, bajo el título Ángel Zárraga Los ideales del arte. A esto se suma una muestra dedicada al crítico Jorge Juan Crespo de la Serna, figura clave para entender la obra de artistas como José Clemente Orozco y Diego Rivera. La exposición se nutrirá del archivo personal del crítico, donado recientemente al museo, y permitirá acercarse a los debates artísticos de las primeras décadas del siglo XX.

Más allá de las exposiciones temporales, Velázquez Torres insiste en que el cambio de fondo está en la manera de narrar la colección permanente. Temas como racialidad, clasismo, discriminación y exclusión en el campo artístico se integrarán de forma más explícita en los discursos museográficos. La intención es abrir preguntas incómodas, evitar el monólogo institucional y propiciar una reflexión crítica que dialogue con el presente.

Este enfoque ya ha mostrado resultados. Durante 2025, el Munal registró un incremento del 40 por ciento en su afluencia, con una presencia notable de público joven. Exposiciones como Bajo el signo de Saturno, junto con otras dedicadas a la vanguardia, la escritura y la mirada crítica del paisaje, sumaron cerca de medio millón de visitantes.

Con estos antecedentes, el Munal se perfila como un museo en transformación, dispuesto a revisar su pasado para imaginar futuros posibles. En palabras de su directora, se trata de construir un espacio que no solo conserve obras, sino que también interpele a la sociedad y amplíe las formas de entender el arte mexicano en un contexto global.