En un momento en el que Venezuela vuelve a ocupar un lugar central en la agenda internacional, Aún es de noche en Caracas llega a las salas mexicanas como una película que no solo se mira, sino que se siente. Dirigida por Marité Ugás y Mariana Rondón, la cinta se estrena en México este 5 de febrero, bajo el sello de Cinépolis Distribución, con una carga política y emocional que la vuelve especialmente pertinente para el público actual.

Tras un sólido recorrido por algunos de los festivales de cine más importantes del mundo, la película aterriza en México luego de su estreno internacional en la 82ª Mostra de Venecia, donde compitió en la sección Spotlight por el Premio del Público. Más tarde, pasó por el Festival Internacional de Cine de Toronto, así como por encuentros clave en Biarritz, São Paulo, Huelva, AFI Washington D.C. y el Festival Internacional de Cine de Morelia, consolidándose como una de las producciones latinoamericanas más comentadas del circuito reciente.

Un retrato íntimo del autoritarismo y la supervivencia

Basada en la novela La hija de la española de Karina Sainz Borgo, la historia se sitúa en la Caracas de 2017, durante uno de los periodos más violentos de protestas contra el régimen, marcado por la represión estatal y una crisis social que dejó más de cien muertos. La protagonista, Adelaida, interpretada por la actriz colombiana Natalia Reyes, es una mujer de 38 años que, tras la muerte de su madre, queda atrapada en una ciudad donde la vida cotidiana se vuelve una lucha constante por existir.

Cuando su departamento es ocupado por mujeres afines al régimen, Adelaida se ve obligada a esconderse en el apartamento contiguo, iniciando un encierro que pronto se transforma en una travesía de supervivencia física y emocional. En ese espacio reducido, la película construye un thriller tenso que refleja el despojo, el miedo y la fractura social que atraviesan a millones de venezolanos.

Más allá de la tensión narrativa, Aún es de noche en Caracas funciona como un espejo de los efectos del poder autoritario sobre la vida íntima. El exilio, la pérdida del hogar, la identidad como territorio en disputa y la huida como única salida son temas que dialogan directamente con los debates actuales sobre migración forzada y derechos humanos en América Latina y el mundo.

Una película latinoamericana con mirada universal

Para sus directoras, la película no se limita a un contexto específico. Se trata de un relato que, aunque anclado en Venezuela, interpela realidades compartidas en la región. Karina Sainz Borgo, autora de la novela original, ha señalado que la historia “respira el autoritarismo de los tiempos y lo retrata de manera universal”, subrayando su vigencia más allá de fronteras y coyunturas políticas.

El proyecto cuenta además con la participación del actor y productor venezolano Édgar Ramírez, cuya trayectoria internacional incluye títulos como Carlos, La noche más oscura, American Crime Story y Emilia Pérez. Su involucramiento refuerza el compromiso de la película con la visibilización de historias latinoamericanas en escenarios globales.

Producción mexicana y estreno con resonancia política

Aunque la historia se desarrolla en Venezuela, Aún es de noche en Caracas es una producción mexicana. El productor Stacy Perskie, desde la casa productora Redrum, fue una figura clave para su consolidación. Fundada en 2009, Redrum ha participado en proyectos de alto perfil como Bardo, de Alejandro González Iñárritu, y Pedro Páramo, dirigida por Rodrigo Prieto.

Con fotografía de Juan Pablo Ramírez y diseño de producción de Ezra Buenrostro, la película logra capturar tanto la belleza como el horror de una ciudad sitiada, construyendo una atmósfera asfixiante que acompaña el estado emocional de su protagonista.

En un contexto internacional marcado por nuevas tensiones políticas en torno a Venezuela, Aún es de noche en Caracas se presenta como una obra imprescindible para comprender las consecuencias humanas detrás de los titulares. Una película que incomoda, conmueve y obliga a mirar de frente una realidad que sigue resonando en toda América Latina.