Durante mucho tiempo ignoré la fama de la Taquería Orinoco en la Ciudad de México. La idea de probar tacos “regios” en la capital —territorio casi sagrado del pastor— no me parecía particularmente atractiva, así que dejé pasar su apertura y el entusiasmo de quienes la recomendaban con fervor casi religioso. Sin embargo, como suele ocurrir con muchos lugares que se vuelven clásicos urbanos, terminé llegando sin planearlo, guiado más por el hambre que por la curiosidad.

La visita ocurrió una noche cualquiera en la colonia Roma. Después de una noche de mezcales, buscábamos algo rápido, económico y confiable, y el luminoso letrero de Orinoco apareció como una señal práctica. El local conserva esa estética limpia y brillante que recuerda a las taquerías de antaño: azulejos blancos, iluminación intensa y mesas funcionales donde el movimiento nunca se detiene.

El proceso es sencillo: primero se ordena en caja y después se toma asiento. El menú es breve, pero esa misma simplicidad parece ser parte de su fórmula. Aquí no hay largas listas de opciones; el protagonismo lo tienen los tacos de trompo (pastor regio), res y chicharrón (de La Ramos), además de preparaciones como la gringa, el pirata o la norteña, servidas en tortillas de gran tamaño. Para acompañar, las alternativas son directas: refrescos, cerveza y el agua de la casa, una mezcla dulce de jamaica con notas especiadas que recuerda discretamente a las bebidas tradicionales del norte del país.

Los tacos llegan rápido y con una selección de salsas que invita a experimentar, desde la cremosa salsa verde hasta combinaciones más intensas con chile de árbol o piquín. El trompo —la especialidad de la casa— tiene un sabor equilibrado y una textura suave, mientras que el de res resulta jugoso y directo, sin complicaciones. No se trata de tacos extravagantes ni buscan reinventar el género; su fortaleza está en la consistencia, en ofrecer exactamente lo que prometen.

Quizá parte de la popularidad de Taquería Orinoco en CDMX proviene de esa mezcla de nostalgia norteña y eficiencia capitalina. Es un lugar pensado para comer rápido, sin demasiadas ceremonias, donde la rotación constante de clientes mantiene el ambiente siempre en movimiento.

Al final, puedo decir que los tacos sí son ricos y los precios no resultan elevados considerando la gentrificación (u orinificación), pero honestamente no me formaría durante horas para comer aquí. Son una buena parada si estás cerca y quieres algo confiable, aunque la ciudad ofrece suficientes templos taqueros como para no convertir la espera en peregrinación.

Prepara tu Visita
Costo por persona: De $200 a $300 pesos
Página Web: taqueriaorinoco.com
Instagram: instagram.com/taqueriaorinoco
Facebook: facebook.com/taqueriaorinoco
TikTok: tiktok.com/@taqueriaorinoco

Sucursal Roma: Álvaro Obregón #100, Roma Norte, Ciudad de México, CDMX
Sucursal Nápoles: Pensilvania #167, Colonia Nápoles, Ciudad de México, CDMX
Sucursal Polanco: Horacio 400, Polanco V, Ciudad de México, CDMX
Sucursal Condesa: Yucatán #3, Colonia Hipódromo, Ciudad de México, CDMX
Sucursal Zona Rosa: Florencia #18, Colonia Juárez, Ciudad de México, CDMX
Sucursal Tabacalera: Plaza de la República #117, Colonia Tabacalera, Ciudad de México, CDMX