En una ciudad donde el metro avanza como arteria y la memoria se resiste a ser borrada con pintura nueva, Tacubaya vuelve a colocarse en el centro del debate sobre vivienda y gentrificación en la Ciudad de México. Esta vez, el foco está en el Edificio Isabel, un inmueble con valor patrimonial cuyos habitantes han decidido organizarse frente a lo que califican como un proceso de desalojo y especulación inmobiliaria.

El recién conformado Colectivo Edificio Isabel agrupa a vecinas y vecinos que, desde hace décadas, habitan este conjunto ubicado en la colonia Tacubaya. En sus departamentos conviven infancias, personas adultas mayores y familias que han tejido redes de cuidado a lo largo del tiempo. Para muchas de ellas, no se trata solo de un domicilio, sino de una historia compartida que abarca hasta 90 años de residencia continua.

Tacubaya entre la memoria y la presión inmobiliaria

Tacubaya es una de las zonas con mayor carga histórica y vida comunitaria en la Ciudad de México. Sus calles condensan arquitectura, comercio tradicional y una identidad barrial que ha sobrevivido a distintos ciclos urbanos. Sin embargo, el aumento del valor del suelo y la cercanía con corredores de desarrollo han intensificado la presión inmobiliaria.

De acuerdo con el colectivo, la Fundación Mier y Pesado, propietaria del inmueble y registrada como Institución de Asistencia Privada, busca modificar los departamentos para convertirlos en unidades dúplex, elevar las rentas y promover un esquema de rotación acelerada de inquilinos. Las y los habitantes denuncian aumentos ilegales, acoso, incumplimiento de mantenimiento y prácticas discriminatorias.

El caso recuerda antecedentes como el del Edificio Ermita, donde procesos de restauración patrimonial derivaron en desplazamientos y cambios en la composición social del inmueble.

Patrimonio Art Déco y derecho a la vivienda

El Edificio Isabel se encuentra en un área de conservación patrimonial según instrumentos de planeación urbana de la capital. Su arquitectura Art Déco y su entorno forman parte del paisaje histórico de Tacubaya. Para el colectivo, intervenir el inmueble sin considerar a quienes lo habitan implica no solo una modificación física, sino una fractura social.

En los últimos meses, señalan, ya se han iniciado desalojos, incluso durante la temporada decembrina de 2025. La preocupación se amplifica ante el contexto del Mundial de futbol, evento que históricamente ha acelerado procesos de transformación urbana y especulación en distintas ciudades sede.

Exigencias al Gobierno de la Ciudad de México

El Colectivo Edificio Isabel ha hecho un llamado directo al Gobierno de la Ciudad de México para frenar las obras que alteran el inmueble, garantizar el derecho a la vivienda de las familias residentes y fortalecer políticas públicas contra la gentrificación en zonas de alto valor social y patrimonial.

Entre sus demandas también se encuentra la creación de una Ley de Rentas Justas y la inclusión de Tacubaya en instrumentos de protección urbana más amplios. Paralelamente, han impulsado una petición ciudadana en línea para visibilizar el caso y sumar apoyos.

Durante una manifestación realizada afuera del inmueble, las y los integrantes del colectivo sintetizaron su postura con una consigna que resuena en el barrio: Tacubaya no se vende, Tacubaya se defiende. Y otra más, con sabor a arraigo: por bien o mal que nos vaya, no nos sacan de Tacubaya.

En una ciudad donde cada edificio puede convertirse en ficha de ajedrez inmobiliario, la pregunta que deja este conflicto es profunda y colectiva: ¿cómo equilibrar desarrollo urbano, conservación patrimonial y derecho a la vivienda en la Ciudad de México?