Varias personas y trabajadorxs de la plaza que se encuentra en lo que alguna vez fue el Sanatorio San Rafael aseguran que en los la actual plaza Patio Tlalpan ocurren cosas difíciles de explicar. Algunxs empleadxs de la plaza cuentan que, en el último nivel del estacionamiento, un área que permanece cerrada al público, se perciben presencias extrañas durante la madrugada. Incluso personal de Walmart y Sam’s Club ha mencionado que en ocasiones se observan siluetas o personas aparentemente deambulando cuando el lugar ya debería estar completamente vacío.

Hoy, el complejo comercial ubicado sobre Insurgentes Sur en la alcaldía Tlalpan es conocido por su oferta de restaurantes, entretenimiento y tiendas. Sin embargo, para muchxs visitantes y trabajadores también es el escenario de una de las historias paranormales más inquietantes del sur de la Ciudad de México.

Un hospital psiquiátrico antes del centro comercial

Antes de convertirse en plaza comercial, el terreno donde hoy se levanta Patio Tlalpan fue ocupado por la Clínica San Rafael, un hospital psiquiátrico fundado en la década de 1940. El lugar nació gracias a la donación de un terreno de aproximadamente 25 mil metros cuadrados por parte de ejidatarios del pueblo de Santa Úrsula.

La administración del hospital quedó en manos de los Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, una congregación dedicada al cuidado de personas con enfermedades mentales. Durante décadas, la clínica recibió a cientos de pacientes que buscaban tratamiento y refugio para distintos padecimientos psiquiátricos.

Con el tiempo, sin embargo, comenzaron a circular testimonios inquietantes sobre lo que ocurría dentro del recinto. Algunos relatos hablaban de prácticas religiosas extremas, presuntos exorcismos, tratamientos agresivos y terapias de electrochoques que hoy serían impensables.

Historias oscuras dentro del hospital

Entre las historias más perturbadoras que se contaban sobre el sanatorio destaca el caso de un joven que, según versiones populares, fue internado por su propia madre en los años ochenta para evitar que abandonara el hogar al cumplir la mayoría de edad. Se decía que dentro del hospital fue sometido a terapias severas y amenazas de procedimientos como la lobotomía.

También se mencionaba un trágico episodio en el que un paciente con graves problemas mentales habría atacado al hijo de una visitante dentro del hospital. Historias como estas alimentaron durante años la fama siniestra del lugar.

A pesar de las denuncias y rumores, la clínica continuó operando hasta 2009, cuando finalmente cerró sus puertas debido a la falta de recursos y pacientes.

Un edificio abandonado que alimentó leyendas

Tras su cierre, el antiguo hospital permaneció abandonado durante varios años. Fue en ese periodo cuando comenzaron a multiplicarse los relatos de fenómenos paranormales dentro del edificio.

El sitio incluso sirvió como escenario para la película mexicana de terror Archivo 253, dirigida por Abe Rosenberg. Durante las grabaciones, el equipo reportó situaciones inexplicables: puertas que se abrían solas, sombras moviéndose en pasillos vacíos y pasos que resonaban en habitaciones donde no había nadie.

Según los testimonios de la producción, estos incidentes ocurrieron durante las siete noches de filmación en el hospital abandonado, creando un ambiente de tensión constante entre actores y técnicos.

Del hospital al centro comercial

Finalmente, el edificio fue demolido a finales de 2012 para dar paso a la construcción del actual centro comercial. Como parte de los requisitos de conservación patrimonial, se mantuvo la fachada principal del antiguo hospital.

En 2018 abrió sus puertas Patio Tlalpan, transformando el lugar en un espacio moderno lleno de restaurantes, tiendas y cines. Sin embargo, para muchxs trabajadorxs y visitantes, el pasado del terreno no quedó completamente enterrado.

Presencias en los sótanos

Las historias más recientes hablan de movimientos extraños en los estacionamientos subterráneos y en áreas restringidas. Algunxs empleadxs aseguran escuchar pasos o percibir figuras que desaparecen cuando intentan acercarse.

Aunque no existen pruebas concluyentes, estas historias continúan circulando entre quienes trabajan en la plaza. Para muchxs, las supuestas apariciones serían las “almas” del antiguo Sanatorio San Rafael, ecos de un pasado marcado por historias de sufrimiento y misterio.

Sea mito urbano o simple sugestión colectiva, lo cierto es que el lugar mantiene una reputación particular. Entre luces de neón, restaurantes y tiendas, algunxs creen que bajo los pisos de Patio Tlalpan aún persiste la memoria de aquel hospital psiquiátrico que alguna vez ocupó el terreno.