El color también puede ser brújula. En la nueva exposición de Margarita Morales, cada tono parece trazar rutas invisibles entre la memoria, el territorio y la experiencia de habitar distintos mundos. Cartografías del color. Huellas de un territorio intangible llega al Museo de la Ciudad de México como parte del Tiempo de Mujeres Festival por la Igualdad, con una propuesta que convierte la pintura en una especie de mapa emocional.
La muestra reúne 11 piezas de mediano formato y una obra de gran escala que se despliegan como un archivo sensible de desplazamientos. Aquí no hay figuras reconocibles ni narrativas lineales. Lo que domina es un lenguaje abstracto donde el color deja de ser adorno y se vuelve estructura, vínculo, memoria. Cada capa pictórica parece superponerse como quien acumula geografías personales.
Morales lleva más de dos décadas explorando el potencial del cromatismo. Su trabajo no se limita a lo visual; funciona como un sistema de relaciones donde los colores dialogan, se tensan y se reorganizan. El resultado es un campo abierto donde no existe un centro fijo, sino múltiples puntos de conexión que cambian constantemente, como si cada obra respirara.
La exposición también está atravesada por la experiencia migratoria. La artista, originaria de Tamaulipas y actualmente radicada en Berlín, ha construido su práctica entre distintos países y contextos culturales. Esa condición nómada se filtra en las piezas como una huella persistente. Los colores evocan lo que se deja atrás, pero también lo que se reconstruye en cada nuevo lugar.
Durante la apertura, el curador Gabriel Tagle Petrone subrayó que esta nueva versión de la muestra profundiza en las dimensiones políticas y sociales de la migración. Más que representar, las obras proponen una experiencia inmersiva donde el espectador navega entre superficies que se conectan y se disuelven, sin jerarquías rígidas.
En ese sentido, Cartografías del color dialoga con la tradición del arte abstracto, pero también la empuja hacia una lectura contemporánea donde identidad, territorio y afecto se entrelazan. Es pintura que no busca ilustrar, sino activar preguntas.
La exposición estará abierta hasta el 31 de mayo de 2026 en el recinto del Centro Histórico. Se puede visitar de martes a domingo, de 10 a 17 horas, con entrada general y descuentos para estudiantes, docentes y personas mayores.
Quien se acerque encontrará algo más que lienzos. Encontrará mapas que no se leen con coordenadas, sino con intuición.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.