En una época donde casi todo se mide en certezas inmediatas, Los Domingos irrumpe como una película que prefiere las preguntas incómodas. El nuevo largometraje de Alauda Ruiz de Azúa aterriza en salas mexicanas este 1 de abril con una historia que observa de cerca ese momento en que la vida adulta comienza… y no siempre en la dirección que los demás esperan.

Tras el impacto de Cinco Lobitos, la directora española vuelve a explorar los vínculos familiares desde una mirada íntima, contenida y emocionalmente precisa. Aquí, el detonante es tan simple como radical: Ainara, una joven de 17 años, decide ingresar a un convento de clausura justo cuando su entorno espera que elija una carrera universitaria.

Interpretada por Blanca Soroa, la protagonista se convierte en el epicentro de una sacudida familiar que obliga a todos a mirarse de frente. A su alrededor, figuras como las encarnadas por Patricia López Arnaiz y Miguel Garcés orbitan entre el desconcierto, la preocupación y el amor, construyendo un retrato donde la familia funciona tanto como refugio como campo de tensión.

Lejos de ofrecer respuestas fáciles, la película se adentra en el territorio de la fe sin convertirla en dogma. Las órdenes contemplativas, con sus votos de silencio y retiro, aparecen aquí no como un elemento exótico, sino como una posibilidad real que desafía las lógicas contemporáneas de éxito, productividad y exposición constante. La decisión de Ainara no es solo personal: es un espejo que devuelve preguntas a quienes la rodean.

El título no es casual. El domingo, ese día asociado a la reunión familiar, se convierte en símbolo de todo lo que se comparte… y también de aquello que divide. En la mesa, entre gestos cotidianos y silencios prolongados, se juega una batalla emocional donde cada personaje intenta entender lo que significa elegir un camino propio.

Respaldada por una sólida trayectoria en festivales y premios —incluyendo su paso triunfal por el Festival Internacional de Cine de San Sebastián y su reconocimiento en los Premios Goya—, Los Domingos se consolida como una de las propuestas más relevantes del cine español reciente.

Con una puesta en escena sobria y una narrativa que privilegia los silencios tanto como las palabras, la película construye una experiencia que se queda resonando más allá de la sala. No se trata solo de creer o no creer, sino de preguntarse qué significa realmente ser libre cuando el mundo parece tener ya un guion escrito para cada uno.

En cartelera desde este 1 de abril en México, Los Domingos es una invitación a mirar hacia adentro, incluso cuando eso implique incomodidad. Porque hay decisiones que no buscan aprobación, solo verdad.