A partir del 22 de abril de 2026, el Centro de las Artes Inmersas abre sus puertas a una experiencia que no se recorre con prisa ni se mira de lejos: se atraviesa. Leonora Carrington Laberinto Mágico propone una inmersión en el universo simbólico de la artista a partir de esculturas originales que, por primera vez en México, se presentan dentro de un entorno sensorial diseñado para habitarlas.
Lejos del formato tradicional de exhibición, este proyecto convierte el espacio en un organismo vivo donde cada pieza respira a través de la luz, el sonido, los aromas y las texturas. El resultado no es solo una muestra, sino una especie de cartografía emocional que invita al visitante a perderse con intención, como quien entra a un sueño lúcido tejido con mitología personal.
La iniciativa surge del diálogo entre el Consejo Leonora Carrington, el estudio Cocolab y la plataforma cultural Host City Ciudad de México, en una colaboración que combina investigación curatorial, archivo y tecnología. Detrás del proyecto hay un impulso claro: abrir nuevas rutas de acceso a la obra de Carrington sin diluir su complejidad simbólica.
El punto de partida es el acervo resguardado por el Consejo Leonora Carrington, institución dedicada a preservar y estudiar el legado de la artista. A partir de este archivo, el recorrido retoma una de las figuras clave en su imaginario: el laberinto. No como un simple recurso estético, sino como una metáfora persistente de búsqueda interior, transformación y conocimiento.
Durante aproximadamente 45 minutos, el visitante transita por una serie de espacios donde cada escultura se encuentra en diálogo con atmósferas específicas. Las referencias conceptuales —que van de la alquimia a la cábala, pasando por la psicología junguiana y el budismo tibetano— no se explican, se sienten. Como símbolos que flotan en la penumbra, estas corrientes se integran en una experiencia que sugiere más de lo que afirma.
El proyecto también marca un momento singular en la exhibición del arte moderno: pocas veces esculturas originales de una artista de esta relevancia han sido incorporadas a un formato inmersivo de esta escala. Aquí, la obra deja de ser un objeto distante para convertirse en un territorio que se cruza, una presencia que rodea.
La inclusión de esta experiencia dentro del Corredor Cultural de la Copa Mundial de la FIFA 2026 sitúa el proyecto en un contexto de proyección internacional. En ese escenario, el universo de Leonora Carrington se presenta como un puente entre la historia del arte mexicano y las formas contemporáneas de experimentar lo artístico.
Más que reinterpretar su legado, Laberinto Mágico lo activa. Lo vuelve poroso, transitable, vivo. Y en ese tránsito, el espectador no solo observa: también se reconoce, se pierde y, acaso, se encuentra en alguno de sus pasillos invisibles.


Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.