Las celebraciones del Día de las Madres suelen repetirse entre flores, restaurantes abarrotados y planes de último minuto. Pero en medio de esa rutina aparecen lugares que buscan convertir la comida en una experiencia más cercana y personalizada. Uno de ellos es Travertino Pasta Bar, un espacio que ha comenzado a ganar atención en la Ciudad de México por su apuesta por la cocina italiana artesanal y las experiencias gastronómicas participativas.
La propuesta del restaurante gira alrededor de un concepto sencillo pero efectivo: pasta fresca hecha a mano todos los días, ingredientes preparados al momento y la posibilidad de personalizar cada platillo según el gusto de quien se sienta a la mesa. La experiencia se mueve entre recetas clásicas italianas y combinaciones contemporáneas que buscan transformar la comida en una sobremesa larga y relajada.
El momento coincide además con la renovación de su menú, que incorpora nuevas opciones como la Piassta, una mezcla entre pizza y pasta que juega con dos de los terrenos más populares de la cocina italiana. A esto se suman platillos como el Chicken Parm, el Penne Alla Vodka y el Salmón Puttanesca, pensados para quienes buscan sabores más intensos y reconfortantes.
Sin embargo, una de las experiencias que más ha llamado la atención son las Pasta Nights, talleres culinarios donde los asistentes pueden aprender a elaborar pasta fresca desde cero. Más que una clase de cocina tradicional, la actividad funciona como una experiencia compartida que mezcla gastronomía, convivencia y aprendizaje práctico.
Durante el taller, los participantes trabajan la masa artesanal, aprenden técnicas básicas de amasado y corte, y posteriormente disfrutan en mesa la pasta que prepararon acompañada de diferentes salsas. La experiencia incluye además copa de vino, ensalada César y tiramisú, reforzando la sensación de una cena italiana construida paso a paso.
Las Pasta Nights se realizan los miércoles y sábados, y se han convertido en una alternativa para quienes buscan celebrar fechas especiales desde un enfoque más íntimo y menos convencional. En tiempos donde muchas experiencias gastronómicas parecen diseñadas para la fotografía rápida y el consumo inmediato, Travertino apuesta por algo más pausado: cocinar, compartir y permanecer un rato más alrededor de la mesa.
El consumo promedio por persona en restaurante ronda entre los 400 y 500 pesos, mientras que el taller tiene un costo aproximado de 1,250 pesos por participante.

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