Hay tradiciones mundialistas que sobreviven incluso antes del primer silbatazo. Abrir sobres recién comprados, acomodar estampas repetidas sobre la mesa y negociar “la difícil” con desconocidos que se convierten en aliados momentáneos es una de ellas. Ese pequeño caos de números, jugadores y álbumes incompletos volverá a tomar fuerza en la CDMX gracias a una serie de actividades organizadas por Encuentro Oceanía.

Durante mayo, el centro comercial habilitará mesas especiales para intercambio de estampas del Mundial, convirtiendo su playground en un punto de reunión para coleccionistas, familias y aficionados al futbol que siguen atrapados en la misión eterna de completar el álbum.

La dinámica recupera algo que el Mundial nunca ha perdido del todo: el ritual colectivo alrededor de las estampas. Personas revisando fajos de repetidas como si fueran cartas de póker, niños preguntando números en voz alta y adultos que, aunque ya crecieron, siguen emocionándose cuando aparece ese jugador imposible de encontrar.

Las mesas de intercambio estarán abiertas para que asistentes de todas las edades puedan sentarse a cambiar estampas, convivir con otros fans y compartir esa especie de idioma universal que aparece cada cuatro años alrededor de los álbumes mundialistas.

Pero la experiencia no girará únicamente alrededor del futbol. Encuentro Oceanía también prepara actividades gratuitas para toda la familia durante el fin de semana.

Entre ellas habrá un taller para personalizar tazas programado para el sábado 16 de mayo a la 1 de la tarde, además de un taller para crear cosmetiqueras a las 3 PM, aprovechando las celebraciones del mes de las madres. A esto se sumarán distintas dinámicas recreativas pensadas para que visitantes puedan pasar varias horas en el recinto más allá del intercambio de estampas.

Otro detalle que suma puntos para quienes planean lanzarse en grupo es que el espacio es pet friendly, así que también será posible acudir acompañado de mascotas mientras se recorren mesas buscando la estampita que lleva semanas resistiéndose.

Ubicado a unos pasos del Metro Romero Rubio, Encuentro Oceanía se ha convertido en uno de los puntos comerciales más activos del oriente de la ciudad, y ahora busca sumarse a la fiebre mundialista desde un lugar menos relacionado con las canchas y más conectado con la nostalgia colectiva que despierta cada Copa del Mundo.

Porque al final, el Mundial también se juega en mesas llenas de estampas repetidas, sobres arrugados y negociaciones improvisadas entre desconocidos que solo quieren completar el álbum antes de que empiece el torneo.