Más de 50 museos y centros culturales tomaron este fin de semana la explanada del Monumento a la Revolución para celebrar la cuarta edición de la Feria de Museos del Centro Histórico, una jornada que reunió talleres, teatro, música, actividades interactivas y espacios de diálogo en torno al papel de los museos dentro de la vida pública de la Ciudad de México.

Organizada por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, la Autoridad del Centro Histórico, el Fideicomiso del Centro Histórico, el Circuito de Museos Alameda-Revolución y el ICOM México, la feria se realizó bajo el lema “Museos uniendo un mundo dividido”, una consigna que atravesó buena parte de las actividades presentadas durante el día.

Desde las primeras horas de la mañana, familias, estudiantes y visitantes comenzaron a recorrer los módulos instalados alrededor de la plaza. Más que una simple exhibición informativa, la feria apostó por convertir el espacio público en una extensión viva de los museos, donde las personas pudieran interactuar directamente con talleres, juegos, charlas y experiencias artísticas.

Entre las actividades más concurridas destacaron la puesta en escena “Xochimilco, o de cómo sobrevivieron los ajolotes a la extinción”, organizada por el Museo Interactivo de Economía, así como distintas dinámicas participativas impulsadas por recintos culturales de la capital. Una de las más comentadas fue la “lotería de mujeres” del Museo de la Mujer, donde el público conoció historias de científicas, artistas, maestras y figuras históricas mexicanas a través del juego tradicional.

La diversidad de recintos participantes también permitió observar el enorme mosaico cultural que existe en el Centro Histórico y sus alrededores. Entre los espacios presentes estuvieron el Museo del Templo Mayor, el Museo de Arte Popular, el Museo del Estanquillo, el Museo Banco de México, el Museo del Pulque y las Pulquerías y La Nana. Laboratorio Urbano de Arte Comprometido, entre muchos otros.

Uno de los aspectos más interesantes de la jornada fue precisamente la posibilidad de descubrir museos menos conocidos para buena parte del público. Mientras algunos asistentes llegaban atraídos por los recintos más populares, otros encontraban por primera vez proyectos dedicados a temas tan distintos como caricatura, cacao, cultura postal, memoria barrial o derechos de las mujeres.

La conversación alrededor de los museos también estuvo presente durante las intervenciones institucionales. Representantes culturales insistieron en la importancia de estos espacios como lugares de memoria, encuentro y resistencia frente al olvido, especialmente en una ciudad que concentra una de las mayores redes museísticas del mundo.

Al caer la tarde, la explanada cambió el ritmo de las actividades educativas por una atmósfera más festiva con la presentación de Golden Times, agrupación encargada de cerrar la jornada con un recorrido musical por éxitos de las décadas de los ochenta y noventa.

Más allá de las cifras de asistencia, la feria dejó una imagen que se repitió constantemente durante el día: personas recorriendo módulos, participando en actividades gratuitas y redescubriendo los museos no como espacios solemnes o distantes, sino como lugares vivos capaces de generar conversación, comunidad y nuevas formas de habitar la ciudad.