El futbol salió de los grandes estadios para instalarse, una vez más, en el corazón de los barrios capitalinos. La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México inauguró las canchas 208 y 209 del proyecto Mundial Social en UTOPÍA Azcapotzalco, un espacio que busca convertir el deporte en una herramienta de convivencia comunitaria y recuperación del espacio público.

La iniciativa forma parte de una estrategia impulsada por el Gobierno de la Ciudad de México para rehabilitar más de 300 canchas en distintos puntos de la capital. Más allá del entusiasmo generado por la próxima fiebre mundialista, el proyecto apuesta por dejar infraestructura deportiva permanente en colonias populares y barrios históricamente marginados de este tipo de inversiones.

La idea detrás del llamado “Mundial Social” es sencilla pero ambiciosa: trasladar la energía que normalmente se concentra en estadios y transmisiones televisivas hacia espacios públicos donde niñas, niños, jóvenes y familias puedan apropiarse del deporte desde lo cotidiano.

Durante la inauguración, la secretaria de Cultura capitalina, Ana Francis López Bayghen Patiño, destacó que el objetivo del programa es construir espacios de encuentro vecinal a través de actividades deportivas y culturales. Las nuevas canchas forman parte de una red que busca extenderse por toda la ciudad como una especie de mapa barrial del deporte comunitario.

Por su parte, la alcaldesa de Azcapotzalco, Nancy Marlén Núñez Reséndiz, subrayó la importancia de entender la cultura, el deporte y la educación como derechos y no como privilegios, especialmente en zonas donde el acceso a infraestructura pública ha sido históricamente desigual.

La jornada inaugural se convirtió rápidamente en una fiesta deportiva. Hubo partidos de futbol, tocho bandera, lacrosse y exhibiciones de box encabezadas por el campeón internacional Edwin Cano, quien incluso invitó al público a replicar algunos movimientos sobre el cuadrilátero improvisado.

Uno de los momentos más significativos ocurrió durante el partido de futbol entre personas ciegas y con debilidad visual, actividad que recordó que el espacio busca ser accesible e incluyente para distintas comunidades y formas de habitar el deporte.

Antes de la ceremonia oficial, el programa Ponte Pila y el Instituto del Deporte de la Ciudad de México realizaron activaciones físicas para las personas asistentes, transformando la inauguración en una jornada donde el ejercicio, el juego y la convivencia ocuparon el centro de la experiencia.

Las UTOPÍAS, impulsadas originalmente como espacios de transformación comunitaria, se han convertido en laboratorios urbanos donde conviven cultura, deporte, educación y actividades recreativas. En el caso de Azcapotzalco, las nuevas canchas refuerzan esa idea de recuperar el espacio público no solo desde la infraestructura, sino desde la participación vecinal.

Mientras el mundo se prepara para futuros torneos internacionales, en distintos rincones de la ciudad comienza a tomar forma otro tipo de mundial: uno donde las tribunas son los barrios, las gradas son las banquetas y el verdadero trofeo parece ser la posibilidad de reconstruir comunidad a través del juego.