La adolescencia puede sentirse como cargar el fin del mundo en la mochila. Esa sensación de ansiedad, rabia y desconexión atraviesa El peso de las hormigas, la nueva puesta en escena de Teatro UNAM que transforma las elecciones estudiantiles de una escuela en una batalla absurda, dolorosa y profundamente humana sobre el futuro, la empatía y la necesidad de cambiar las cosas.

La obra, escrita por David Paquet, traducida por Boris Schoemann y dirigida por Angélica Rogel, llegará al Teatro Juan Ruiz de Alarcón del 30 de mayo al 29 de agosto de 2026 como parte de una producción creada por Los Endebles.

La historia sigue a Jeanne, una adolescente neurodivergente que se niega a aceptar las reglas sociales impuestas por el mundo adulto, y a Olivier, un joven paralizado por el miedo a vivir en un planeta que parece derrumbarse frente a sus ojos. Entre discursos escolares, ansiedad climática y una sensación constante de vacío generacional, ambos encuentran en las elecciones del consejo estudiantil la posibilidad de iniciar una pequeña revolución.

Aunque la obra está atravesada por un humor feroz y situaciones delirantes, debajo de la sátira aparece un retrato incómodo sobre la precariedad emocional de las nuevas generaciones. El texto de Paquet toma temas como la decadencia del sistema educativo, la búsqueda de validación y la falta de empatía social para construir una comedia donde el absurdo funciona casi como mecanismo de supervivencia.

La puesta en escena involucra alrededor de veinte personajes interpretados por un elenco integrado por Mahalat Sánchez, Germán Bracco, Mariana López-Dávila y Boris Schoemann. A esto se suma la presencia en vivo del músico Yayo Villegas, cuya participación construye una atmósfera sonora que acompaña las tensiones emocionales y el caos escénico de la obra.

En el apartado visual, el montaje reúne el trabajo de Félix Arroyo en la escenografía, Ana Luisa Gama en iluminación y Erick George en vestuario. El resultado es una puesta que oscila entre la comedia negra, el drama juvenil y una especie de protesta escénica contra la resignación.

Más allá de contar una historia sobre adolescentes, El peso de las hormigas coloca sobre la mesa preguntas que atraviesan a toda una generación marcada por la incertidumbre. ¿Cómo imaginar un futuro cuando todo parece derrumbarse? ¿Cómo construir comunidad en medio del cansancio y el miedo? La obra no ofrece respuestas sencillas, pero sí una idea persistente: incluso las fuerzas más pequeñas pueden alterar el peso de las cosas.

La temporada tendrá funciones jueves, sábados y domingos en el Centro Cultural Universitario. La duración es de 80 minutos y la obra está recomendada para mayores de 12 años.