Entre teatros históricos, casonas porfirianas, mercados tradicionales y edificios art déco, la colonia San Rafael conserva una de las identidades más singulares de la Ciudad de México. Ubicada en la alcaldía Cuauhtémoc y delimitada por la Ribera de San Cosme, Avenida Insurgentes, James Sullivan y el Circuito Interior, esta colonia mezcla historia, vida barrial y memoria cultural en cada calle.

Aunque durante años fue considerada una zona intermedia entre Santa María la Ribera y la Cuauhtémoc, hoy la San Rafael es también uno de los barrios más interesantes para recorrer caminando y descubrir cómo la ciudad fue creciendo hacia el poniente durante el siglo XIX.

Mucho antes de convertirse en colonia, esta zona estaba cubierta por el lago que rodeaba a México-Tenochtitlan. Para el siglo XVII todavía existían cuerpos de agua, huertas y caminos atravesados por el acueducto de La Verónica, uno de los sistemas que abastecían de agua potable a la ciudad. También sobrevivían la iglesia de San Cosme y la Capilla del Calvario, referencias religiosas que marcaron el desarrollo de la zona.

La historia moderna de la colonia comenzó en 1859 con la fundación de la colonia de los Arquitectos, un proyecto pensado para que estudiantes de la Academia de San Carlos adquirieran terrenos y construyeran viviendas. Más adelante, entre 1884 y 1899, comenzó el fraccionamiento del Rancho San Rafael, mientras que entre 1900 y 1910 se anexó el rancho Casa Blanca. La unión de estos territorios terminó por dar origen a la actual colonia San Rafael.

En aquella época, llegar hasta la zona implicaba salir prácticamente de los límites de la ciudad. Los habitantes tomaban pequeños trenes que atravesaban ranchos, haciendas y terrenos cercanos al río del Consulado. Incluso por San Cosme circulaba un tranvía tirado por mulas. En el sitio donde hoy se encuentra el Monumento a la Madre existió una estación ferroviaria desde donde partían trenes hacia el norte y el occidente del país.

La San Rafael fue además una de las primeras colonias modernas de la capital gracias a su traza en cuadrícula, modelo urbano que más tarde se replicaría en otros barrios. Sus calles dejaron atrás nombres ligados a antiguas rutas y actividades, como Ferrocarril de Toluca o Calzada de La Verónica, para adoptar los de personajes históricos e intelectuales como Gabino Barreda, Guillermo Prieto o Ignacio Manuel Altamirano.

Caminar hoy por la colonia es atravesar distintas etapas de la arquitectura de la Ciudad de México. Todavía sobreviven vecindades monumentales, casas unifamiliares y antiguos palacetes que reflejan la diversidad social que siempre caracterizó a la zona. En calles como Francisco Pimentel y Francisco Díaz Covarrubias pueden encontrarse algunas de las casonas mejor conservadas.

La arquitectura ecléctica del Porfiriato domina buena parte del paisaje urbano. Destacan construcciones con detalles neoclásicos, art nouveau y hasta influencias árabes, como la famosa casa ubicada en Gabino Barreda 71, con almenas y un pequeño torreón que rompe con el entorno tradicional. A esto se suman edificios art déco y modernistas levantados entre las décadas de 1930 y 1950.

Aunque la colonia ha enfrentado procesos de gentrificación y especulación inmobiliaria que han modificado parte de su imagen original, todavía conserva una importante riqueza patrimonial que convive con edificios contemporáneos, nuevos cafés y espacios culturales.

Durante las décadas de 1940 y 1950, la San Rafael vivió otra de sus grandes etapas gracias al auge de los teatros y cines. Algunos comenzaron a llamarla el “Broadway de México” debido a la concentración de foros, salas cinematográficas y centros de entretenimiento que llenaban sus calles de actividad nocturna.

Entre los espacios más emblemáticos se encuentra el Teatro San Rafael, inaugurado en 1977 por Manolo Fábregas como uno de los recintos teatrales más modernos de su época. También destaca el Cine Ópera, inaugurado en 1949 y convertido durante décadas en uno de los cines más populares de la capital durante la época del Cine de Oro Mexicano. Aunque actualmente permanece abandonado, su fachada monumental sigue siendo uno de los grandes íconos urbanos de la colonia.

La historia cultural de la San Rafael también está ligada al surrealismo. La artista española Remedios Varo vivió en Gabino Barreda 18 después de exiliarse en México tras la ocupación nazi de Francia. Muy cerca de ahí habitó Leonora Carrington, en el edificio Gregoire du Wollant de Antonio Caso y Rosas Moreno. Fue precisamente en esta colonia donde ambas artistas se conocieron y comenzaron una de las amistades más importantes del surrealismo en México. También el escritor Renato Leduc formó parte de la vida intelectual del barrio.

Entre los sitios imperdibles de la colonia destacan la Parroquia de los Santos Cosme y Damián, cuya historia se remonta al siglo XVI; el Monumento a la Madre; el Jardín del Arte, donde artistas exponen sus obras cada domingo; y el Museo Experimental El Eco, creado por Mathias Goeritz como un espacio dedicado al arte contemporáneo.

La San Rafael vive hoy entre la transformación urbana y la resistencia de la memoria. Sus mercados, cafeterías clásicas, teatros, vecindades y edificios históricos siguen contando la historia de un barrio que conserva el espíritu de la vieja Ciudad de México entre calles llenas de arquitectura, cultura y vida cotidiana.