La adolescencia puede sentirse como una habitación llena de ruido donde nadie escucha realmente. Entre la presión escolar, el miedo al futuro y un planeta que parece avanzar hacia el colapso ambiental, las nuevas generaciones cargan preguntas que pocas veces encuentran espacio dentro de los discursos adultos. Desde ese territorio incómodo, caótico y profundamente humano nace El peso de las hormigas, la nueva producción de Teatro UNAM que llegará al Teatro Juan Ruiz de Alarcón a partir del 30 de mayo de 2026.

Escrita por el dramaturgo canadiense David Paquet y dirigida por Angélica Rogel, la obra mezcla humor ácido, ternura y una energía casi caricaturesca para hablar de temas que atraviesan a miles de jóvenes: la ansiedad climática, la violencia cotidiana, la neurodivergencia, la desconexión emocional y la sensación de crecer dentro de un sistema educativo que parece diseñado para escuchar cada vez menos.

La historia sigue a Jeanne y Olivier, dos adolescentes que intentan sobrevivir al desconcierto del presente. Ella desafía las normas sociales desde una mirada neurodivergente; él vive paralizado ante la idea de habitar un mundo en crisis. Lo que comienza como una aparente disputa escolar termina convirtiéndose en una pequeña revolución íntima, una búsqueda desesperada por encontrar comunidad en medio del ruido adulto.

En escena, Germán Bracco, Mariana López-Dávila, Mahalat Sánchez y Boris Schoemann interpretan más de veinte personajes, acompañados por la música en vivo de Yayo Villegas. El resultado es una especie de torbellino escénico donde la sátira convive con momentos profundamente vulnerables.

Para Angélica Rogel, una de las grandes virtudes del texto es que evita el tono solemne con el que muchas veces se abordan las problemáticas juveniles. En lugar de construir un drama rígido, la obra apuesta por el humor como mecanismo de resistencia. La ecoviolencia, el aislamiento emocional y el agotamiento colectivo aparecen atravesados por diálogos veloces, ironía y escenas que recuerdan que incluso en medio del desastre todavía existe espacio para reír.

La puesta en escena también dialoga con la crisis ambiental desde su propia construcción. Gran parte de la escenografía y el vestuario fueron realizados reutilizando materiales, una decisión que busca mantener coherencia con el discurso ecológico de la obra. Lejos de apostar por el hiperrealismo, el universo visual se mueve entre lo escolar, lo absurdo y lo imaginario, como si la realidad estuviera siendo redibujada por la mente de dos adolescentes intentando encontrar sentido.

La escenografía de Félix Arroyo, la iluminación de Ana Luisa Gama y el vestuario de Erick George construyen un espacio donde el caos juvenil se convierte en lenguaje teatral. Todo ocurre acompañado por la musicalización en vivo de Yayo Villegas, que funciona como un pulso emocional dentro de la historia.

La relación de Boris Schoemann con la obra de David Paquet también ocupa un lugar importante dentro de esta producción. El actor y traductor ha seguido la trayectoria del dramaturgo canadiense durante más de quince años y ha impulsado distintas puestas en escena de sus textos en México. Según Schoemann, una de las claves del éxito de Paquet está en la manera en que logra hablarle directamente a las juventudes: con ritmo, humor y un lenguaje frontal que nunca pierde sensibilidad.

Más allá de la sátira y el caos adolescente, El peso de las hormigas termina construyendo una pregunta incómoda para todas las generaciones: ¿cómo se crea comunidad en una época atravesada por el miedo, la hiperindividualidad y la incertidumbre ambiental? La obra no intenta ofrecer respuestas definitivas, pero sí propone algo aparentemente simple y radical al mismo tiempo: volver a escuchar a quienes están creciendo dentro de un mundo roto.

La temporada se presentará del 30 de mayo al 4 de julio de 2026 y regresará del 8 al 29 de agosto en el Centro Cultural Universitario. Las funciones serán de jueves a domingo en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, con boletos disponibles en taquilla y a través de la plataforma de Teatro UNAM.