Pocas colaboraciones en el mundo del deporte han logrado trascender su función comercial para convertirse en parte de la identidad cultural de un evento. Ese es el caso de la relación entre Perrier y Roland-Garros, una alianza que cumple 48 años y que ha contribuido a construir la imagen contemporánea del torneo parisino más allá de las canchas de arcilla.
Desde finales de la década de 1970, la emblemática botella verde de Perrier se ha integrado al universo visual y experiencial de Roland-Garros, acompañando una de las competencias más prestigiosas del tenis mundial. Con el paso de los años, la marca no solo se convirtió en patrocinadora del certamen, sino también en un elemento asociado al llamado art de vivre francés, esa forma de entender la vida donde la cultura, la elegancia y el disfrute cotidiano se entrelazan.
Para celebrar este vínculo histórico, Perrier presenta una nueva etapa de su campaña internacional “Vu en Terrasse” (“Visto desde la Terraza”), una propuesta creativa que toma como inspiración uno de los espacios más representativos de la vida urbana parisina: las terrazas de cafés y restaurantes donde la conversación, la observación y la convivencia forman parte de la experiencia cotidiana.
La campaña establece un paralelismo entre estos espacios y las tribunas de Roland-Garros. Ambos funcionan como escenarios sociales donde las personas se reúnen para compartir emociones, observar lo que ocurre a su alrededor y formar parte de una experiencia colectiva. La idea busca capturar la esencia de una ciudad donde el deporte y la vida cultural suelen convivir de manera natural.
A lo largo de casi cinco décadas, Perrier ha desarrollado una presencia distintiva dentro del torneo. Elementos como la silla del juez de línea, espacios de hospitalidad inspirados en terrazas parisinas, áreas de descanso para jugadores y experiencias exclusivas para invitados han contribuido a consolidar la identidad visual de la marca dentro del evento.
La nueva campaña, desarrollada por Ogilvy, explora precisamente esa conexión entre deporte, cultura y estilo de vida. Su pieza central es el cortometraje Les Spectateurs, transmitido en plataformas y medios franceses, donde se establece una relación lúdica entre la energía de las gradas de Roland-Garros y el ambiente relajado de las terrazas parisinas. A esta producción se suman nuevas piezas visuales tituladas Le Service y La Pause, que continúan explorando la dimensión cultural asociada al torneo.
Más allá del tenis, Roland-Garros se ha convertido en una de las grandes vitrinas internacionales de la cultura francesa. Cada edición proyecta al mundo elementos característicos de París y de Francia, desde su arquitectura y gastronomía hasta sus códigos de elegancia y convivencia social. En este contexto, la presencia de Perrier funciona como un puente entre la tradición deportiva y una visión más amplia del patrimonio cultural francés.
La permanencia de esta alianza durante casi medio siglo demuestra cómo las marcas pueden convertirse en parte de la narrativa de los grandes eventos internacionales. En el caso de Roland-Garros, la experiencia del torneo no se limita al espectáculo deportivo, sino que también ofrece una ventana a la vida cotidiana francesa, donde el placer de compartir, observar y disfrutar del momento ocupa un lugar central.
Mientras las mejores raquetas del mundo compiten en París, la relación entre Perrier y Roland-Garros continúa recordando que el tenis también puede ser una expresión de cultura, diseño y estilo de vida, elementos que han contribuido a convertir este torneo en uno de los eventos deportivos más reconocibles del planeta.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.