El fútbol suele entenderse como una competencia, un espectáculo o una pasión compartida. Pero también puede ser una herramienta para construir comunidad, recuperar espacios públicos y abrir nuevas conversaciones sobre el futuro. Esa es la idea que une a la artista mexicana Karen Rumbos, a Champagne Taittinger y a la organización love.fútbol en una iniciativa que busca tender puentes entre el arte contemporáneo, el deporte y el impacto social.
El proyecto toma forma a través de Entre el Suelo y el Sueño, una exposición que convierte a la esfera, uno de los elementos centrales en la obra de Rumbos, en una metáfora de encuentro, pertenencia y colaboración. Dentro de la muestra destaca Cosmos en el Juego, una pieza escultórica intervenida con técnica wixárika que será subastada de manera silenciosa y cuyos fondos se destinarán íntegramente a los proyectos comunitarios que love.fútbol desarrolla en México.
La obra parte de un objeto familiar para millones de personas: el balón. Sin embargo, en manos de Karen Rumbos deja de ser un instrumento deportivo para convertirse en un territorio simbólico donde convergen naturaleza, memoria y comunidad. Cada hilo de color, cada cuenta y cada superficie intervenida hablan de conexiones invisibles entre las personas y de la capacidad del juego para transformar realidades.
“Cada balón forma parte de una misma red de relaciones; una estructura que conecta el juego, la naturaleza, la comunidad y nuestra capacidad de imaginar nuevos futuros”, ha explicado la artista sobre una práctica que, desde hace años, explora la esfera como un símbolo universal.
Cuando el fútbol se convierte en una herramienta social
El destino de los recursos obtenidos por la subasta es tan importante como la pieza misma. Desde hace dos décadas, love.fútbol trabaja en distintas regiones del mundo junto con comunidades locales para diseñar y construir espacios seguros donde niñas, niños y jóvenes puedan jugar, convivir y fortalecer sus vínculos sociales.
La organización celebra este año un doble aniversario: veinte años de trabajo internacional y diez años de presencia en México. Durante ese tiempo ha desarrollado 116 proyectos en 24 países y ha beneficiado a más de 255 mil personas mediante la creación y recuperación de espacios deportivos y comunitarios.
En territorio mexicano, love.fútbol ha impulsado 20 proyectos realizados en colaboración directa con habitantes de distintas comunidades. La premisa es sencilla, pero poderosa: un campo de fútbol puede ser mucho más que una cancha.
“Cada proyecto demuestra que un espacio deportivo puede convertirse en mucho más que un lugar para jugar; es un punto de encuentro donde la gente se organiza, fortalece vínculos y construye comunidad”, señala Kenza Gravois, directora global de Desarrollo de la organización.
Una exposición que propone nuevas formas de encuentro
Más allá de la subasta, Entre el Suelo y el Sueño se plantea como una reflexión sobre la manera en que el arte y el deporte pueden dialogar para generar cambios tangibles. La muestra invita a observar el balón desde otra perspectiva: no solo como símbolo de competencia, sino como un objeto cargado de historias, afectos y posibilidades colectivas.
La participación de Champagne Taittinger en esta iniciativa también apunta a esa idea de colaboración entre distintos ámbitos culturales y sociales, sumando esfuerzos para ampliar el alcance de proyectos que buscan generar un impacto duradero.
La exposición podrá visitarse a partir del 15 de junio de 2026 en Casa Taittinger, ubicada en la colonia Juárez de la Ciudad de México. Allí, las obras de Karen Rumbos proponen una conversación sobre pertenencia, imaginación y comunidad, recordando que el arte puede trascender las galerías y que el fútbol, más allá del marcador, tiene la capacidad de reunir a las personas alrededor de un mismo sueño.
En tiempos donde las ciudades buscan recuperar espacios de convivencia y fortalecer el tejido social, iniciativas como Cosmos en el Juego demuestran que una obra de arte también puede convertirse en una cancha simbólica, un lugar donde creatividad y solidaridad juegan en el mismo equipo.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.