Durante años, Anamanaguchi fue una de esas bandas difíciles de clasificar. Su música parecía surgir de una consola de videojuegos conectada a un concierto de rock, mezclando sintetizadores de 8 bits, guitarras explosivas y la energía caótica de internet. Su nombre quedó asociado para siempre al universo de Scott Pilgrim, pero más de una década después, el grupo estadounidense regresa a la Ciudad de México con una propuesta renovada y un disco que revela una faceta más íntima y emocional.

La banda se presentará el próximo 17 de julio en Foro La Paz, en un concierto que promete reunir a quienes crecieron entre videojuegos, cultura geek, anime y música alternativa, pero también a quienes buscan descubrir la evolución de uno de los proyectos más singulares de la escena independiente internacional.

El regreso a la capital mexicana coincide con el lanzamiento de Anyway, un álbum que marca una nueva etapa para Anamanaguchi. Después de seis años sin publicar un disco de estudio, el grupo decidió alejarse de las fórmulas que le dieron fama para explorar sonidos más cercanos al rock alternativo y a la canción tradicional, incorporando voces y una carga emocional más evidente.

La historia detrás del álbum parece salida de una película independiente. Después de años viviendo en Nueva York, los integrantes de la banda terminaron dispersos por distintas ciudades de Estados Unidos. La distancia hizo cada vez más complicado crear música juntos y, por un tiempo, la posibilidad de trabajar en un nuevo disco parecía reducirse al intercambio de archivos digitales.

Todo cambió cuando recibieron una invitación inesperada. En 2024, el sello Polyvinyl les ofreció convertirse en la primera banda residente de la emblemática casa de American Football en Urbana, Illinois, un lugar convertido en refugio creativo para músicos y artistas.

Durante un mes, los cuatro integrantes vivieron bajo el mismo techo. Las jornadas transcurrían entre sesiones de composición, improvisaciones en la sala, conversaciones sobre música y cenas compartidas. Ese reencuentro permitió que la banda recuperara algo que había perdido con los años: la experiencia de crear juntos en un mismo espacio.

El resultado es Anyway, un disco atravesado por la nostalgia, la amistad y el paso del tiempo. Las guitarras adquieren un mayor protagonismo, las canciones se sienten más orgánicas y las emociones aparecen sin filtros. Es un trabajo que conserva la esencia experimental de Anamanaguchi, pero que también demuestra que la banda ha dejado atrás la necesidad de definirse únicamente por el chiptune o la cultura gamer.

La relación de Anamanaguchi con los videojuegos, sin embargo, sigue siendo una parte fundamental de su identidad. Su música alcanzó reconocimiento mundial gracias a la banda sonora del videojuego Scott Pilgrim vs. The World The Game y más recientemente participó en la serie animada Scott Pilgrim Takes Off, retomando el universo creado por Bryan Lee O’Malley desde una perspectiva contemporánea.

Precisamente durante la producción de esta serie, los integrantes descubrieron nuevamente la importancia de tocar juntos en una misma habitación. Esa experiencia terminó influyendo en el proceso creativo de Anyway y reforzó la idea de que algunas emociones solo pueden surgir cuando la música se construye de manera colectiva y presencial.

Con este nuevo álbum, Anamanaguchi deja claro que no quiere convertirse en una pieza de nostalgia para la generación que creció con Scott Pilgrim. Su apuesta es seguir transformándose, explorar otros lenguajes y demostrar que detrás de las melodías electrónicas y los sintetizadores pixelados siempre ha existido una banda de rock dispuesta a reinventarse.

Su concierto en la Ciudad de México será una oportunidad para escuchar esa evolución en vivo y comprobar cómo un proyecto nacido en los márgenes de internet se ha convertido en una de las propuestas más originales y queridas de la música independiente contemporánea.

Los boletos ya se encuentran a la venta a través de Boletia.