El pintor mexicano Pablo Amor ha dedicado su vida a explorar el color, la luz y la materia. Durante décadas, su obra ha transitado entre la experimentación y la búsqueda de una identidad propia dentro del arte contemporáneo mexicano. Pero desde el pasado 26 de mayo, el artista enfrenta un desafío muy distinto: recuperarse de un infarto que transformó por completo la vida de su familia.

Egresado de la Academia Nacional de San Carlos y perteneciente a una de las familias más influyentes en la historia del arte mexicano, Pablo Amor sobrevivió a una emergencia cardiaca que requirió una intervención médica inmediata. Mientras recupera fuerzas, sus seres queridos han emprendido una campaña para cubrir los gastos hospitalarios y acompañar el largo proceso de rehabilitación que tiene por delante.

Para conocer la campaña “Todos con Pablo” y realizar una aportación puedes consultar

Todos con Pablo en GoFundMe

Su hija Paula impulsó la colecta “Todos con Pablo”, una iniciativa que busca aliviar la carga económica derivada de la emergencia y permitir que el artista concentre su energía en recuperarse.

“Fueron horas de mucha incertidumbre para toda la familia, pero gracias a la rápida intervención del equipo médico fue posible realizar un cateterismo y colocar un stent que permitió estabilizarlo. Hoy, afortunadamente, Pablo se encuentra recuperándose y con un pronóstico favorable”, compartió una de sus hijas al dar a conocer la campaña.

Un problema de salud que afecta a miles de mexicanos

La historia de Pablo Amor pone rostro a una realidad que atraviesa a miles de familias en México. El infarto agudo al miocardio es actualmente una de las principales causas de muerte en el país y representa alrededor del 80 por ciento de los fallecimientos relacionados con enfermedades cardiovasculares.

Cada año, más de 170 mil personas pierden la vida por esta causa y, durante la última década, la cifra ha aumentado de manera considerable. Detrás de las estadísticas hay historias personales, carreras interrumpidas y familias que deben reorganizarse de un día para otro frente a una emergencia médica.

En México, una persona fallece por cardiopatía isquémica aproximadamente cada cuatro minutos. Sin embargo, también existen historias de recuperación y redes de solidaridad que permiten enfrentar estos episodios con esperanza.

Un artista marcado por el color y la experimentación

Nacido en la Ciudad de México en 1961, Pablo Amor estudió en la Academia Nacional de San Carlos, donde fue alumno del reconocido artista Gilberto Aceves Navarro. Además, forma parte de un linaje fundamental para la historia cultural del país: es sobrino de Inés Amor, fundadora de la Galería de Arte Mexicano y una de las promotoras más importantes del arte moderno mexicano.

Su trayectoria incluye una estancia de siete años en París, ciudad donde profundizó su interés por la pintura y la experimentación con materiales. Al regresar a México, encontró en la luz y los colores del país una nueva fuente de inspiración.

Para Amor, la pintura es un ejercicio silencioso en el que los colores hablan por sí mismos. Esa búsqueda lo ha llevado incluso a fabricar sus propios pigmentos y a convertir su estudio en un laboratorio donde los tonos, las texturas y las intensidades dialogan constantemente.

El crítico de arte Santiago Espinosa de los Monteros ha descrito su obra como un universo de códigos personales, donde símbolos y formas parecen transformarse frente a la mirada del espectador.

La familia y la red de apoyo

Pero detrás del artista también está el hombre que ha construido una vida alrededor de los afectos.

Pablo es padre de Paula, Lorenza y Mercedes. Compañero de vida de Laura desde hace más de cuatro décadas. Amigo cercano de numerosas personas que lo recuerdan por su sentido del humor, sus conversaciones interminables y su capacidad para convertir cualquier reunión en una experiencia memorable.

“¿Quién no recuerda una buena fiesta, una conversación interminable o unas buenas netas sobre la vida con Pablo Amor? Con su enorme corazón, su sentido del humor y su manera única de mirar el mundo, Pablo ha dejado huella en la vida de muchas personas”, escribió Paula al presentar la campaña de apoyo.

La emergencia médica generó gastos hospitalarios superiores a los 800 mil pesos. Aunque familiares y amigos lograron cubrir una parte importante de la deuda, aún quedan pendientes los costos asociados a la recuperación, entre ellos consultas de seguimiento, medicamentos, estudios y terapias.

La campaña “Todos con Pablo” busca reunir recursos para enfrentar esta nueva etapa. Para quienes conocen su obra y su historia, el deseo es uno solo: verlo regresar al estudio, volver a mezclar colores y reencontrarse con ese oficio que ha definido gran parte de su vida.

Porque, a veces, las batallas más difíciles ocurren lejos de los museos y las galerías. Y también allí, la solidaridad puede convertirse en una forma de arte.

Para conocer la campaña “Todos con Pablo” y realizar una aportación puedes consultar

Todos con Pablo en GoFundMe