Cada junio, las calles se llenan de banderas arcoíris, marchas y actividades que celebran la diversidad. Sin embargo, el Mes del Orgullo también abre la puerta a una conversación que suele recibir menos atención: el papel que desempeñan los emprendimientos creados por personas de la comunidad LGBT+ y los retos que enfrentan para mantenerse en pie.

En México, emprender sigue siendo un desafío para miles de personas, pero para quienes pertenecen a la diversidad sexual las dificultades suelen multiplicarse. De acuerdo con datos de la Asociación de Emprendedores de México (ASEM) y Colmena 41, alrededor del 7 por ciento de las personas emprendedoras del país forman parte de la comunidad LGBT+. Además, ocho de cada diez negocios surgieron por necesidad, como respuesta a barreras laborales, experiencias de discriminación o la falta de oportunidades de desarrollo profesional.

El fenómeno también refleja un cambio reciente. Más del 60 por ciento de estos proyectos nació entre 2020 y 2022, un periodo marcado por la pandemia y por la necesidad de muchas personas de construir nuevas fuentes de ingreso e independencia económica.

Más allá de las cifras, estos negocios suelen convertirse en espacios donde la representación, la comunidad y la inclusión forman parte de la experiencia cotidiana. Uno de esos casos es D-Stellar, una cookie shop conceptual ubicada en la colonia Hipódromo Condesa de la Ciudad de México, creada por Eduardo de Castilla y Hernán Castilla.

Aunque su propuesta gastronómica gira en torno a galletas artesanales, bebidas especiales y menús temáticos que cambian cada mes, sus fundadores explican que el proyecto nació con un objetivo más amplio: construir un espacio donde cualquier persona pueda sentirse bienvenida, respetada y libre de expresar su identidad.

“Nuestra intención nunca fue solamente vender galletas. Queríamos crear un lugar donde nosotros mismos pudiéramos sentirnos seguros y donde otras personas también encontraran un espacio para ser auténticas”, comparte Eduardo de Castilla.

Como ocurre con muchos pequeños negocios en México, el camino no ha estado exento de obstáculos. Créditos, jornadas laborales extensas y un mercado cada vez más competitivo forman parte de la realidad diaria del proyecto. Sin embargo, sus creadores consideran que la autenticidad ha sido uno de sus principales motores de crecimiento.

El propio nombre del establecimiento hace referencia a esa idea. D-Stellar busca transmitir que, incluso bajo presión, las estrellas continúan brillando. Para Hernán Castilla, ese simbolismo también refleja la experiencia de muchas personas LGBT+ que deciden emprender pese a los prejuicios, la incertidumbre y los desafíos económicos.

El impacto de estos proyectos también puede medirse desde el ámbito económico. Estudios publicados en 2022 muestran que los emprendimientos liderados por personas LGBT+ generan en promedio 8.3 empleos, una cifra superior al promedio nacional de otros pequeños negocios, que ronda los 3.3 puestos de trabajo. Esto significa que apoyar este tipo de iniciativas no solo contribuye a fortalecer la diversidad y la representación, sino que también impulsa la economía local.

En un contexto donde muchas empresas adoptan campañas relacionadas con el Pride durante junio, diversos emprendedores consideran que la inclusión debe ir más allá de una temporada específica. El respaldo a negocios diversos durante todo el año puede convertirse en una forma cotidiana de fomentar la igualdad de oportunidades y fortalecer proyectos independientes que históricamente han enfrentado mayores barreras para consolidarse.

Más que una tendencia de consumo, elegir negocios encabezados por personas de la diversidad puede entenderse como una decisión que contribuye a construir comunidades más incluyentes, visibilizar nuevos proyectos y generar oportunidades para quienes han encontrado en el emprendimiento una forma de abrirse camino.

Al final, detrás de cada cafetería, librería, restaurante, estudio creativo o tienda impulsada por personas LGBT+, también existe una historia de resiliencia, identidad y trabajo. Y quizá esa sea una de las formas más duraderas de celebrar el Orgullo: apoyar durante todo el año a quienes siguen construyendo espacios donde todas las personas puedan sentirse bienvenidas.