La exploración espacial ya no depende únicamente de ingenieros o astronautas. Cada vez más disciplinas participan en el desarrollo de misiones fuera de la Tierra, entre ellas la medicina. Ese es el camino que busca seguir Sarely Ramírez Tapia, estudiante de último año de Medicina originaria de la alcaldía Gustavo A. Madero, en la Ciudad de México, quien fue seleccionada para participar en la edición STEM for Girls 2026 del International Air and Space Program (IASP).
El programa, que se realizará del 1 al 7 de noviembre en Houston, Texas, reúne a jóvenes de distintos países para trabajar en proyectos colaborativos, simulaciones y actividades enfocadas en ciencia, tecnología, innovación y liderazgo. La iniciativa tiene como objetivo impulsar la participación de mujeres en las disciplinas STEM, acrónimo de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
La medicina también tiene un lugar en la exploración espacial
Aunque su formación se desarrolla en el ámbito de las ciencias de la salud, Sarely ha encontrado en la medicina aeroespacial un campo donde convergen el conocimiento médico y la investigación científica aplicada a la exploración del espacio.
Esta especialidad estudia cómo responde el cuerpo humano a condiciones extremas como la microgravedad, la radiación espacial o los periodos prolongados de aislamiento, aspectos fundamentales para proteger la salud de las personas durante futuras misiones espaciales.
Su participación en el IASP representa la oportunidad de fortalecer sus conocimientos en un entorno internacional y colaborar con estudiantes de diversas disciplinas para resolver desafíos inspirados en la industria aeroespacial.
Además del aprendizaje técnico, el programa promueve el desarrollo de habilidades de liderazgo, trabajo en equipo y resolución de problemas, competencias cada vez más valoradas en proyectos científicos de alcance global.
“Mi compromiso es aprovechar al máximo esta experiencia y compartir todo lo aprendido con más estudiantes y jóvenes mexicanos para inspirarlos a creer que este tipo de oportunidades también son posibles para ellos”, señala Sarely.
La participación de las mujeres en STEM sigue siendo un reto
La historia de Sarely también refleja un desafío que continúa vigente. De acuerdo con datos de la UNESCO, las mujeres representan alrededor del 35 % de la matrícula en carreras STEM a nivel mundial, una cifra que evidencia la brecha de género en estas áreas del conocimiento.
En México, la situación presenta un panorama similar. Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), aunque las mujeres constituyen más de la mitad de la matrícula en educación superior, únicamente tres de cada diez profesionistas en carreras STEM son mujeres.
El organismo también señala que quienes egresan de estas disciplinas perciben, en promedio, ingresos superiores a los de otras áreas profesionales, lo que refuerza la importancia de generar más oportunidades para que niñas y jóvenes desarrollen carreras científicas y tecnológicas.
El reto ahora es reunir los recursos para viajar
Aunque ya obtuvo un lugar en el programa internacional, la participación de Sarely depende ahora de conseguir el financiamiento necesario para cubrir inscripción, transporte, hospedaje y otros gastos relacionados con su estancia en Houston.
Para ello creó la campaña solidaria “De México al espacio. Una médica rumbo al IASP”, mediante la cual busca recaudar cerca de 95 mil pesos con el apoyo de personas, instituciones y empresas interesadas en impulsar el talento científico mexicano.
Más allá de cumplir una meta personal, la estudiante considera que representar a México en un programa internacional también puede abrir camino para que otras niñas y jóvenes encuentren inspiración en la ciencia y comprendan que es posible construir una trayectoria en sectores altamente especializados.
Quienes deseen apoyar su participación pueden realizar una aportación económica o ayudar a difundir la campaña, con el objetivo de ampliar su alcance y contribuir a que una joven mexicana forme parte de una experiencia internacional dedicada al desarrollo científico y tecnológico.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.