La memoria no es un archivo inmóvil. Es un territorio que se revisita, se discute y, a veces, se reconstruye en colectivo. A medio siglo del Golpe de Estado en Argentina de 1976, diversas instituciones mexicanas convocan a una serie de jornadas que buscan no solo recordar, sino también pensar las huellas que dejó una de las dictaduras más violentas de América Latina.

Del 23 al 26 de marzo, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, en colaboración con la Universidad Nacional Autónoma de México y la Secretaría de Relaciones Exteriores, llevará a cabo el encuentro “A 50 años del golpe militar en Argentina miradas desde México”, un programa que reúne voces académicas, artísticas y testimoniales para revisar este episodio desde distintas perspectivas.

Un ejercicio de memoria que cruza fronteras

Las jornadas no solo miran hacia Argentina, sino también hacia México como país de acogida. Tras el golpe de 1976, miles de personas huyeron de la represión; se estima que alrededor de 10 mil argentinos llegaron al país, tejiendo una relación cultural y política que sigue resonando hasta hoy.

En ese contexto, las actividades proponen analizar el exilio, la memoria y los procesos de resistencia cultural que surgieron frente a la violencia estatal. No es casual que muchas de las y los participantes sean protagonistas directos o indirectos de aquel desplazamiento forzado, cuyas experiencias ayudan a entender cómo la historia se encarna en vidas concretas.

Dictadura, desapariciones y resistencia cultural

El golpe militar que instauró la Junta entre 1976 y 1983 dejó una marca profunda en la historia argentina. Organismos de derechos humanos han documentado hasta 30 mil personas desaparecidas, mientras que informes oficiales reconocen miles de casos de desaparición forzada.

Más allá de las cifras, el periodo se caracterizó por una maquinaria represiva que operó tanto en lo visible como en lo clandestino, con cientos de centros de detención ilegal. Frente a este escenario, la cultura se convirtió en una forma de resistencia. Música, teatro, literatura y prensa alternativa emergieron como espacios de denuncia y supervivencia simbólica.

Un programa para pensar el pasado desde el presente

El encuentro incluye mesas de trabajo, conversatorios y conferencias que abordan temas como la Guerra Fría en América Latina, los lenguajes del exilio y los impactos transnacionales de la dictadura. También se presentará el libro Miradas sobre asilos y exilios de América del Sur en México durante la guerra fría, que amplía la discusión hacia otros contextos regionales.

Las sesiones se realizarán en distintas sedes académicas y culturales, con formato presencial e híbrido, lo que permite seguirlas también en línea. Esta apertura refuerza la idea de que la memoria no pertenece a un solo país, sino a una red de experiencias compartidas.

Recordar como acto colectivo

A cinco décadas del golpe, estas jornadas invitan a mirar más allá de la efeméride. Recordar no es solo volver al pasado, sino preguntarse qué permanece, qué se ha transformado y qué sigue en disputa.

En un tiempo donde la memoria compite con la inmediatez, este tipo de encuentros funcionan como una pausa necesaria: un espacio para escuchar, cuestionar y, sobre todo, entender que la historia sigue latiendo en el presente.