El cine mexicano vuelve a abrirse paso en el escenario más prestigioso del séptimo arte. En la edición 79 del Festival de Cannes, el productor y cineasta Alejandro Sugich figura como una de las piezas clave detrás de Red Rocks, la nueva película del reconocido director francés Bruno Dumont, que tendrá su estreno mundial en la 58 edición de la Quincena de Realizadores.

La participación de Sugich no es menor. Desde Sula Films, compañía con presencia en México y España, el productor impulsó la coproducción de una cinta que apuesta por un cine alejado de fórmulas comerciales y más cercano a la exploración emocional y artística. En tiempos donde las plataformas parecen medir las historias con algoritmos invisibles, Red Rocks se presenta como una película que prefiere caminar descalza sobre las piedras calientes del Mediterráneo antes que obedecer tendencias.

La historia sigue a dos pandillas de niños que convierten los acantilados de la Riviera Francesa en territorio de competencia, amistad y descubrimiento. A través de la mirada de Géo, un niño de cinco años, la película transforma el verano en un espacio donde los juegos infantiles revelan tensiones más profundas sobre la identidad, el afecto y la pertenencia. Para Alejandro Sugich, la conexión con el proyecto fue inmediata: los paisajes costeros de Francia le recordaron las playas de Sonora y parte de su propia infancia, un eco emocional que terminó por acercar a Sula Films a la producción.

El trabajo de Bruno Dumont vuelve a colocar a la infancia en el centro de una reflexión sobre la condición humana. Reconocido por películas como L’humanité y Flandres, ambas galardonadas en Cannes, Dumont ha construido una filmografía marcada por la crudeza, la espiritualidad y el uso de actores no profesionales. En Red Rocks, esa sensibilidad adquiere un tono más luminoso, aunque sin perder la extrañeza y el filo que caracterizan su cine.

Sugich ha señalado que una de las experiencias más impactantes del rodaje fue observar la manera en que Dumont dirige a los niños actores. Más que imponer actuaciones, el director francés convierte la filmación en una especie de juego controlado donde la espontaneidad y el azar construyen escenas llenas de vida. El resultado es una película que parece moverse entre el realismo documental y la fábula veraniega.

Con este proyecto, Sula Films concreta además su primera producción completamente en francés, consolidando una etapa de expansión internacional que también incluye distribución cinematográfica. La película llegará a las salas mexicanas mediante Neverlanding Pictures, brazo distribuidor de Sula Entertainment.

La presencia de Alejandro Sugich en Cannes confirma cómo las productoras mexicanas continúan tejiendo alianzas con algunos de los nombres más relevantes del cine contemporáneo. Más allá de la alfombra roja y los reflectores, la apuesta parece clara: construir puentes creativos donde las historias puedan viajar entre idiomas, territorios y generaciones sin perder su identidad.