Ana Graciela Bedolla Giles (1953-2025) deja un legado imborrable en la museología mexicana. Durante 45 años, revolucionó la forma en que los museos educan e incluyen a los públicos, aportando una perspectiva de género y un enfoque didáctico que marcó generaciones.
Una vida dedicada a la divulgación cultural
Su pasión por el conocimiento la llevó a convertirse en una figura clave dentro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), donde ingresó en 1980. Desde entonces, su misión fue acercar la cultura a la sociedad mediante proyectos museográficos innovadores.
Diana, como le gustaba ser llamada, estudió Antropología Física en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y más tarde obtuvo un máster en Museología por el Instituto Iberoamericano de Museología. Su vocación por la enseñanza la llevó a formarse en filosofía para niños en la Universidad Estatal de Montclair, Nueva Jersey, bajo la tutela de Matthew Lipman y Ann Sharp.
Innovación en museos y exposiciones
Desde la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del INAH, Bedolla Giles impulsó la creación de espacios educativos dentro de los museos, asegurando que cada exposición no solo exhibiera objetos, sino que también contara historias accesibles para todos los públicos. Participó en la elaboración de exposiciones interactivas como Arrieras somos… y al mundo asombramos (2002) y Ahora te toca tocar (2005), que involucraron activamente a las comunidades.
En el Observatorio de Museos “Raquel Padilla Ramos” colaboró en la gestión del taller de bordado feminista y la exposición Puntadas de Resistencia contra las violencias en 2023. Además, trabajó en la adaptación del guion temático del Museo Regional de los Pueblos de Morelos, reabierto tras su restauración por los sismos de 2017.
Un legado que inspira
Diana también destacó en la Gaceta de Museos, una publicación clave en la divulgación de la actividad museística en lengua española. Fue formadora de docentes y miembro fundador de la Federación Mexicana de Filosofía para Niños, promoviendo el pensamiento crítico en la educación infantil.
El director general del INAH, Diego Prieto Hernández, la recordó como una “amiga extraordinaria, talentosa colega y luchadora incansable”. Su huella en la museología y la gestión cultural seguirá guiando a nuevas generaciones de profesionales comprometidos con la inclusión y la divulgación del conocimiento.