El Museo Nacional de la Estampa (MUNAE) abre sus salas a una exposición que marca un antes y un después en la historia del arte mexicano. Grabadoras de historias mujeres en la gráfica de los pueblos de México reúne, por primera vez en un museo nacional, más de 140 creadoras pertenecientes a comunidades originarias y afrodescendientes de once regiones del país. La muestra, integrada por más de 200 piezas, celebra la diversidad cultural y el poder narrativo de las mujeres que trabajan la gráfica desde sus territorios, lenguas y cosmovisiones.

Una exposición que amplía el relato de la gráfica mexicana

La exhibición se presenta en el marco del Año de la Mujer Indígena y Afrodescendiente y propone un recorrido por prácticas gráficas vivas, situadas y profundamente vinculadas con comunidades como la comcaac, maya, mazateca, mazahua, náhuatl, otomí, purépecha, totonaca, tseltal, tsotsil, yaqui y zapoteca.

El proyecto curatorial, a cargo de Mónica Villegas, Rosa Lidia Huaroco y Demián Flores, parte de una investigación nacional que mapeó creadoras, convocó a procesos colectivos y comisionó obras nuevas. El resultado es una revisión sin precedentes que coloca en el centro la producción contemporánea de mujeres artistas desde sus propios territorios simbólicos.

Más de 140 voces que dialogan entre tradición e innovación

El público encontrará obras realizadas con técnicas clásicas como aguafuerte, aguatinta, xilografía, linóleo y monotipo, pero también con lenguajes expandidos que llevan la gráfica hacia el textil, el bordado, la cerámica, el stencil y las instalaciones. Esta variedad responde a una visión amplia del pensamiento gráfico, donde la creación visual se entrelaza con prácticas comunitarias, memorias colectivas y vínculos con la tierra y la naturaleza.

La exposición se organiza en cuatro ejes:

  • Usos y costumbres, donde la gráfica narra la vida cotidiana y las prácticas que sostienen a las comunidades.
  • Lucha y resistencia, un apartado que visibiliza procesos de defensa territorial, denuncia y reivindicación cultural.
  • Mitos y naturaleza, que reúne imágenes ancladas en la cosmovisión y en la biodiversidad que acompaña la vida comunitaria.
  • Cuerpo y territorio, espacio donde las creadoras exploran identidad, sexualidad, migración y memoria desde perspectivas propias.

Un proceso curatorial arraigado en el territorio

Los curadores —originarios de Sonora, Michoacán y Oaxaca— colaboraron directamente con comunidades comcaac, yaqui y purépecha para desarrollar experiencias creativas que funcionaron como laboratorios de diálogo y experimentación. Las piezas resultantes amplían las voces presentes en la exposición y fortalecen su carácter colectivo.

El montaje también reconoce la labor de talleres y espacios de gráfica de diversas regiones del país, desde Sonora y Michoacán hasta Oaxaca, Chiapas y la Ciudad de México. Su participación reafirma la vitalidad del quehacer gráfico contemporáneo fuera de los circuitos tradicionales del arte.

Un hito en la historia del Museo Nacional de la Estampa

Con esta exposición, el MUNAE refrenda su vocación como espacio dedicado a resguardar y difundir la gráfica mexicana. Como señaló su director, Emilio Payán, cada obra exhibida dialoga con una tradición que se renueva constantemente y que ahora integra, con pleno reconocimiento, a las creadoras de los pueblos originarios del país.

Grabadoras de historias mujeres en la gráfica de los pueblos de México permanecerá abierta hasta abril de 2026 en el Museo Nacional de la Estampa, ubicado en avenida Hidalgo 39, colonia Guerrero, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. El programa de actividades paralelas —talleres, conversatorios y encuentros con artistas— estará disponible en las redes sociales del museo.