En un momento en que viajar también implica preguntarse por el impacto que dejamos, el AVA Resort Cancun se posiciona como uno de los proyectos que buscan redefinir la relación entre turismo y medio ambiente. En el contexto del Día de la Tierra, el resort pone sobre la mesa una serie de prácticas que intentan equilibrar confort y responsabilidad ecológica.
Desde su apertura en 2024, el complejo ha integrado soluciones que responden a una pregunta clave en la industria hotelera actual: cómo reducir la huella ambiental sin alterar la experiencia del huésped. Una de sus apuestas más visibles es la instalación de más de 3,500 paneles solares, que conforman la microred solar más grande en un resort de América del Norte y cubren cerca del 40% de su consumo energético.
Pero la sostenibilidad aquí no se limita al techo. Se extiende a detalles que, aunque menos espectaculares, resultan igual de significativos: iluminación LED de alta eficiencia, materiales como alfombras hechas con redes de pesca recicladas y recubrimientos de chukum, una técnica regional que ayuda a regular la temperatura interior y reduce la necesidad de aire acondicionado.
El manejo del agua también forma parte central de esta lógica. A través de su planta de tratamiento, el resort logra reutilizar hasta el 95% del agua en tareas como el riego, una cifra que resuena especialmente en un contexto global donde el acceso a este recurso es cada vez más crítico.
Dentro de este ecosistema destaca AVA Bay, una laguna artificial de más de 11 mil metros cuadrados desarrollada con tecnología de Crystal Lagoons®. Más allá de su atractivo visual, funciona como un laboratorio de eficiencia: consume hasta 50 veces menos energía y utiliza 100 veces menos químicos que una piscina tradicional. Un oasis que no solo busca refrescar, sino replantear cómo se construyen estos espacios.
La sostenibilidad también se filtra en lo social. A través de la Fundación RCD Hotels, iniciativas como “Tejedoras de Sueños” transforman textiles en desuso en artesanías inspiradas en la fauna local, generando ingresos y fortaleciendo la economía comunitaria. Es una forma de recordar que el turismo no solo impacta paisajes, sino también historias y oficios.
En conjunto, el proyecto propone una narrativa donde el lujo no se mide únicamente en comodidades, sino en la capacidad de reducir el impacto ambiental sin sacrificar la experiencia. Un enfoque que dialoga con las nuevas formas de viajar, donde cada decisión, incluso la de elegir un hotel, puede ser también una declaración de principios.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.