La escritora Ave Barrera trabaja en Nadie nos dio la tierra, un proyecto literario que reúne una novela y un libro de cuentos centrados en la relación contemporánea con el territorio y en la búsqueda de una restauración simbólica. La iniciativa, que forma parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte 2024, profundiza en los lazos entre cuerpo, espacio doméstico y paisaje urbano desde una perspectiva crítica y actual.

Barrera retoma el diálogo con Juan Rulfo para plantear una relectura del desarraigo. El título del proyecto establece un contrapunto con el cuento Nos han dado la tierra, una obra que marca la narrativa mexicana del siglo XX. Para la autora, el distanciamiento con el territorio ha cambiado de forma, impulsado por la urbanización acelerada, los procesos de gentrificación, la pérdida de rituales comunitarios y el alejamiento de prácticas alimentarias vinculadas a la tierra.

Reconocida por novelas como Puertas demasiado pequeñas y Restauración, así como por su trabajo en literatura infantil, libro de artista y gestión editorial, Ave Barrera ha mantenido una exploración constante sobre la memoria, el cuerpo y los vínculos afectivos. Su trabajo en la colección Vindictas de la UNAM también da cuenta de su compromiso con la visibilización de nuevas voces y escrituras históricamente relegadas.

En Nadie nos dio la tierra, la autora propone una narrativa construida por capas: primero desde el cuerpo como territorio primario y espacio de cuidado; después desde el hogar y la ciudad como escenarios donde se entrecruzan economía, afectividad y memoria. La novela incorporará elementos especulativos, mientras que el libro de cuentos ampliará distintas aristas sobre las transformaciones del territorio en la vida contemporánea.

El proyecto, que concluirá en 2027, se encuentra en una fase de escritura activa. Barrera trabaja en los primeros borradores y en la consolidación de personajes, a la par que desarrolla cuentos que profundizan en la temática común. Para ella, la selección en el SNCA ha sido una oportunidad para plantear un proyecto claro y cohesionado: un ejercicio de introspección creativa que afina sus líneas de investigación literaria.

“Es momento de pensar cómo restaurar el territorio y el cuerpo también desde la literatura, desde lo simbólico”, señala la autora, quien considera esta obra una extensión natural de su interés por la restauración y las narrativas del cuidado.

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