Caminar por la Avenida Presidente Masaryk es recorrer una de las arterias más representativas del México moderno. Ubicada en la colonia Polanco, esta avenida de 2.83 kilómetros conecta pasado y presente entre boutiques de lujo, arquitectura del siglo XX, restaurantes emblemáticos y una intensa vida urbana que la ha colocado entre las calles comerciales más caras del mundo.

Masaryk se extiende desde la Calzada General Mariano Escobedo, al oriente, hasta la Avenida Ferrocarril de Cuernavaca, al poniente, bordeando el norte de Polanquito y el Parque Lincoln. Más que una simple vía comercial, se trata de un eje que ha definido la identidad, reputación y transformación de Polanco a lo largo de casi un siglo.

De hacienda a avenida emblemática

Los orígenes de Polanco se remontan a la década de 1920, cuando comenzaron a fraccionarse los terrenos de la Hacienda de los Morales, aprovechando la expansión de Paseo de la Reforma. En ese momento, lo que hoy conocemos como Avenida Masaryk era llamada Avenida de la Hacienda, parte de un proyecto urbano pensado para una comunidad moderna, tranquila y de alto perfil.

Desde sus primeros años, la zona atrajo a comerciantes y profesionistas de clase media-alta, muchos de ellos de origen judío, español, libanés, alemán y polaco, quienes buscaban salir del Centro Histórico. Esta diversidad marcó el carácter cosmopolita de Polanco y sentó las bases para su desarrollo comercial.

¿Quién fue Masaryk y por qué una avenida en la CDMX lleva su nombre?

En 1936, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas del Río, la avenida fue renombrada como Presidente Masaryk en honor a Tomáš Garrigue Masaryk (1850–1937), filósofo, sociólogo y primer presidente de Checoslovaquia. Masaryk fue una figura clave del pensamiento democrático europeo y un firme defensor de los derechos humanos, especialmente apreciado por la comunidad judía debido a su postura pública contra el antisemitismo.

En el año 2000, el gobierno de la República Checa y el de la Ciudad de México develaron una estatua monumental de Masaryk, donada por la ciudad de Praga. La escultura, de tres metros de altura, es una versión ampliada de una obra de 1931 y se ha convertido en uno de los hitos simbólicos de la avenida.

Arquitectura y consolidación urbana

Durante las décadas de 1940 y 1950, Masaryk y sus calles aledañas se poblaron de casas de estilo californiano y neocolonial, rodeadas de jardines amplios. Sin embargo, a partir de los años sesenta, el paisaje comenzó a transformarse con la construcción de edificios de departamentos y complejos mixtos.

Uno de los inmuebles más importantes sobre la avenida es el Conservatorio Nacional de Música, obra del arquitecto Mario Pani, inaugurado en 1946 y declarado monumento artístico en 2012. Su presencia consolidó a Masaryk no solo como un corredor comercial, sino también cultural.

La apertura de Pasaje Polanco en 1938 marcó otro momento clave: un complejo residencial y comercial que ayudó a posicionar la zona como un destino de compras y encuentro social desde mediados del siglo XX.

De corredor elegante a capital del lujo

Aunque desde los años sesenta Masaryk ya era sinónimo de prestigio, fue en las décadas de 1980 y 1990 cuando se consolidó como el principal corredor de lujo de la Ciudad de México. Mientras otras zonas como la Zona Rosa perdían fuerza tras las crisis económicas, las grandes firmas internacionales comenzaron a migrar hacia Polanco.

Boutiques de moda, joyería y relojería de alto perfil encontraron aquí un público dispuesto a invertir en bienes exclusivos. Diseñadorxs mexicanxs de reconocimiento internacional también abrieron espacios en la avenida, reforzando su carácter como escaparate del lujo contemporáneo.

Hoy, de acuerdo con reportes de Cushman & Wakefield, Masaryk se ubica como la calle más cara de América Latina y una de las más costosas a nivel mundial, rivalizando con avenidas como Rodeo Drive, Quinta Avenida o New Bond Street.

Una avenida pensada para caminar

La transformación más reciente llegó en 2013, cuando se inició una profunda remodelación encabezada por el arquitecto Bernardo Gómez Pimienta. El proyecto amplió banquetas, priorizó al peatón, renovó el mobiliario urbano y soterró gran parte del cableado.

Gracias a esta intervención, Masaryk dejó de ser solo una avenida para automóviles y se convirtió en un espacio caminable, con cafés, terrazas, galerías y eventos culturales como el Festival de Flores y Jardines, que cada año interviene fachadas y espacios públicos con instalaciones florales.

Masaryk hoy, un reflejo del México contemporáneo

Más allá de sus cifras millonarias y marcas internacionales, la Avenida Presidente Masaryk es un espejo del crecimiento urbano de la Ciudad de México. Su historia combina migración, arquitectura, comercio, cultura y espacio público, convirtiéndola en una de las calles más representativas del país.

Recorrerla es entender cómo Polanco pasó de ser un fraccionamiento residencial a uno de los barrios más influyentes de América Latina, donde cada tramo cuenta una parte distinta de la historia capitalina.