El teatro de Federico García Lorca vuelve a respirar, pero esta vez lo hace con taconeo, palmas y un pulso que atraviesa el cuerpo. La UNAM integra a su programación escénica una nueva versión de Bodas de sangre, reinterpretada desde el flamenco por la compañía ArteFacto Flamenco, en una puesta que transforma la palabra en movimiento.

La obra llega a la Sala Miguel Covarrubias como parte de la cartelera de Danza UNAM, apostando por una experiencia donde la dramaturgia original se reconfigura a través de la danza, el cante y la música en vivo. Aquí, la tragedia lorquiana no se narra, se siente: cada golpe de zapato y cada acorde funcionan como detonadores emocionales.

Bajo la dirección de Mariana Sierra Hernández, esta versión desplaza la historia hacia un territorio sensorial donde el flamenco se convierte en lenguaje principal. El resultado no es una adaptación literal, sino una traducción escénica que captura la esencia de temas como el amor imposible, el deseo contenido y la fatalidad que atraviesa a los personajes.

La compañía ArteFacto Flamenco, con casi dos décadas de trayectoria, ha construido una identidad que dialoga entre lo tradicional y lo contemporáneo. Su trabajo parte del flamenco clásico, pero lo empuja hacia territorios experimentales, explorando nuevas formas de narrar desde el cuerpo. En esta pieza, esa búsqueda encuentra un terreno fértil en el universo de Lorca, donde la emoción siempre está al límite.

Aunque la historia original se sitúa en la Andalucía rural, esta propuesta escénica rompe con las coordenadas geográficas para enfatizar su dimensión universal. La tensión entre destino y libertad, entre deseo y norma social, se mantiene intacta, pero ahora se expresa a través de una coreografía cargada de simbolismo.

La puesta se completa con una atmósfera cuidada al detalle: vestuario de época que remite a los años treinta, una escenografía evocadora y música en vivo que envuelve la escena. Todo converge en una experiencia donde el espectador no solo observa, sino que casi respira al ritmo de la tragedia.

Con una duración de 60 minutos, esta versión de Bodas de sangre está dirigida a quienes buscan cruces entre literatura y danza, así como a quienes encuentran en el flamenco una forma de narrar lo que a veces las palabras no alcanzan.

Las funciones se llevarán a cabo del 27 al 29 de marzo en la Sala Miguel Covarrubias, consolidando este espacio como un punto de encuentro para propuestas que reinventan los clásicos desde nuevas miradas.